Universo Blaugrana

Una foto de Luis Suárez con Philippe Coutinho tras marcar ante el Villarreal / EFE

Una foto de Luis Suárez con Philippe Coutinho tras marcar ante el Villarreal / EFE

El Barça enloquece en El Madrigal y destroza las ilusiones del Villarreal

Los azulgranas empatan 'in extremis' ante el submarino amarillo en un partido con todo de cara que casi se escapa por una defensa que hizo aguas

Claudia Granja @c_granjafranch

02.04.2019 23:25h

3 min

La temporada pasaba --y todavía pasa--por los partidos ante el Atlético de Madrid y el Manchester United, pero parece que el choque ante el Villarreal --uno de los conjuntos en zona de descenso-- se le olvidó a los jugadores del Barça. Los azulgranas estuvieron a punto de caer estrepitosamente en el estadio de La Cerámica pese a tener una ventaja de dos goles al cuarto de hora de partido. Acabaron empatando 'in extremis' con dos golazos de Leo Messi y Luis Suárez respectivamente. 

Un partido loco de inicio a fin en el que se logró salvar un punto de oro antes de recibir a los rojiblancos que también vencieron al Girona horas antes y que pisarán el Camp Nou a ocho puntos de distancia. 

Las temidas rotaciones

Valverde se vio obligado a rotar y sacó a un equipo de garantías, con un cambio que marcó el partido. Desafortunadamente, para mal. Mientras Malcom irrumpió en el once inicial --y se salió-- Umtiti regresó a los terrenos de juego para formar dupla con Lenglet. Dos zurdos que firmaron un desastre, especialmente el 23, quien demostró que está muy lejos de su nivel y que su lesión le ha pasado factura. No está ni para calentar banquillo.

Con el Villarreal consciente de sus urgencias ante el descenso, Calleja propuso un guión similar al juego del submarino amarillo, pero con una presión asfixiante en la salida del balón azulgrana que surtió efecto. El Barça no se sintió cómodo, pero supo sacar sus virtudes más propias del juego azulgrana: el contraataque. 

Una virtud que ha implementado Ernesto Valverde como alternativa y que sirvió para que los azulgranas se adelantaran por doble partida en el marcador con muy poco fútbol. La velocidad de Malcom puso en bandeja un gol a Coutinho en el 12, y tras asistir decidió sumarse a la fiesta. Marcó el segundo tanto azulgrana en el 16 para dar tranquilidad al equipo. 

Una foto de Philippe Coutinho y Malcom celebrando el gol ante el Villarreal / EFE

Una foto de Philippe Coutinho y Malcom celebrando el gol ante el Villarreal / EFE

Una tranquilidad que dio mejor juego y fluidez a los hombres de Ernesto Valverde, pero que durmió también a una defensa que hizo aguas casi toda la noche.

Dos puñales

Con Lenglet como líder de la defensa, ante la ausencia de Piqué, el francés no tuvo su mejor noche, pero Umtiti demostró su falta de ritmo. Nervioso, sin acierto y descontrolado, no pudo hacer frente a los dos velocistas amarillos: Samu y Ekambi. Fueron dos puñales para una defensa muy frágil que echó de menos a un Piqué descomunal que se quedó en el banquillo para recibir al Atlético de Madrid. Un solo cambio en la línea defensiva que se notó demasiado. 

Con el Villarreal incrédulo ante su fútbol y el resultado en el luminoso, Samu recortó distancias. Un tanto que dio alas para coger un vuelo del que los locales no se bajararían hasta finalizar el encuentro. 

Jugaron con fuego y se quemaron

El subidón del tanto de Samu no se apagó en el descanso. Mantuvieron el guión y la propuesta de Calleja. Un planteamiento que no tuvo premio en Balaídos --tras la remontada del Celta de Vigo el pasado sábado-- pero si tuvo acierto y fortuna frente a los catalanes. Ter Stegen tuvo más trabajo de lo habitual. Salvó los muebles una noche más, pero en quedó retratado en el único error que tuvo. Quiso avanzarse al centro de Ekambi y dejó desprotegido el primer palo. Algo imperdonable para un portero de su categoría. 

Una foto de Todo Ekambi celebrando su gol ante el Barça / EFE

Una foto de Todo Ekambi celebrando su gol ante el Barça / EFE

Se torcieron los planes para Valverde con la remontada del Villarreal y tuvo que recurrir a Messi. Sin sin apenas haber tocado balón, los de Calleja volverio a golpear. Iborra consumó la remontada --ante la incredulidad del estadio de La Cerámica-- para levantar al estadio de sus asientos. 

Con todo

Otro golpe que también cambió los planes. Rakitic y Aleñá fueron el último recurso del técnico extremeño, junto a un Messi que lo intentó, pero que tuvo que presenciar el tanto de Bacca desde el área contraria. Un pase medido de Cazorla que ante la pasividad y falta de forma física de Umtiti dejó solo al delantero colombiano ante Ter Stegen. Que puso el 4-2 en el marcador a falta de diez minutos para el final.

Se acercaba una victoria más que necesaria y El Madrigal se convirtió en una fiesta, pero el capitán se guardó una última bala en la recámara. Y a un minuto de entrar en el añadido apareció para batir a Asenjo con un obús imparable de falta directa. Tercera jornada consecutiva del argentino marcando en la que es su verdadera especialidad.

El Barça no se rindió y el premio llegó en el último suspiro para recompensar a un Suárez que firmó un partidazo. El uruguayo fusiló con la zurda a Asenjo en un área plagada de piernas propias y rivales. 

Una foto de Ter Stegen celebrando la remontada del Barça ante el Villarreal / EFE

Una foto de Ter Stegen celebrando la remontada del Barça ante el Villarreal / EFE

Un partido de infarto que coloca al Atlético de Madrid a ocho puntos y que alerta a un Barça que pudo sentenciar con el equipo B, pero que no supo culminar un encuentro que tuvo en el bolsillo. El Camp Nou espera a la cita más importante de la temporada para la consecución de la Liga tras vivir una pesadilla con final medio feliz ante un Villarreal combativo que quiere seguir en Primera a toda costa.

 

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