Universo Blaugrana

Aubameyang, agradeciendo un pase fallido contra el Getafe / EFE

Aubameyang, agradeciendo un pase fallido contra el Getafe / EFE

El Barça se duerme en Getafe pero asegura el subcampeonato

Los de Xavi empatan a cero en el Coliseum y confirman la segunda plaza en Liga

Carlos Domínguez @CarlosDomnguez1

15.05.2022 21:27h Actualizado: 15.05.2022 21:34 h.

5 min

Objetivo cumplido. Después de ganar a Mallorca, Betis y Celta de forma consecutiva, el Barça no pudo alargar la racha de victorias contra el Getafe, pero con el empate logrado en el Coliseum se aseguró matemáticamente la segunda plaza en la Liga 2021-22. Los de Xavi impusieron su juego de posesión y no sufrieron en ningún momento frente al cuadro azulón, pero tampoco tuvieron la inspiración necesaria, sobre todo en el último pase, para generar ocasiones claras que permitiesen alterar el marcador. El caso es que, con el segundo puesto en el bolsillo, el conjunto culé se asegura disputar la próxima edición de la Supercopa de España en Arabia Saudí, el único reto que quedaba por fraguar en el presente curso. Partido gris, pero práctico, para un Barça que ya piensa en el futuro.

Un Barça con control y sin colmillo

Las bajas provocaron que el entrenador azulgrana se viera obligado a confeccionar un once de circunstancias. Ter Stegen se mantuvo en la portería y Dani Alves en el lateral derecho, pero la defensa la completó la atípica pareja Mingueza-Lenglet y el inexperto Balde, debido a la ausencia de Jordi Alba por acumulación de tarjetas. Busquets regresó tras sanción, y Gavi y Riqui Puig cubrieron los interiores al no estar disponibles Frenkie de Jong --también castigado por tarjetas--, Nico y Pedri, lesionados. En el frente de ataque, Memphis sumó una nueva titularidad y volvió a demostrar que se ha ganado la confianza de Xavi, estando acompañado por Ferran Torres y Aubameyang en la punta de ataque. La fórmula pareció funcionar --o al menos competir-- desde el mismo inicio del encuentro, con un Getafe replegado para salir al contragolpe y un Barça que, sin demasiados esfuerzos, controló el juego y la posesión en los primeros minutos.

Alejandro Balde, pugnando por un balón con Damián Suárez / EFE

Alejandro Balde, pugnando por un balón con Damián Suárez / EFE

El Getafe, en cualquier caso, dispuso de tres saques de esquina seguidos y dejó claro en qué faceta del juego podría llevar peligro contra la portería azulgrana: por la vía aérea. Enes Ünal remató dos de los centros, aunque de manera desviada y sin peligro. También Damián Suárez intentó sorprender a Ter Stegen desde el centro del campo, en idéntico desenlace. Al Barça le costó romper líneas y generar superioridades en la zona de tres cuartos, más allá de tener las riendas de la pelota en franjas del campo menos trascendentes. Algún pase filtrado de Riqui, Gavi o Balde encontró resquicios en la defensa local. Eso sí, sin que Memphis, Aubameyang y Ferran fuesen capaces de quedarse con la bola y generar un peligro real contra la portería de David Soria. Asociaciones infructuosas que, en cualquier momento, podrían fluir y generar sustos importantes a un Getafe algo imprudente en la presión.

Faltó precisión en el último pase

La tripleta atacante del FC Barcelona fue intercambiando sus posiciones para provocar despistes en el muro madrileño, aunque las imprecisiones en las líneas de pase impidieron que el equipo azulgrana produciese ocasiones claras para abrir el marcador. El partido no dio demasiado de sí transcurrida la primera media hora. Y es que el equipo culé llevó el peso del encuentro, pero no dispuso de la imaginación ni inspiración suficientes como para crear oportunidades de gol. Con un Riqui Puig muy participativo y acertado en las conexiones, faltó arriesgar en el último pase para aprovechar los desmarques de ruptura de Memphis, Ferran y Aubameyang, la mayoría de ellos sin premio. Daba la sensación, en algunos compases del duelo, que ninguno de los dos conjuntos quería levantar el pie del acelerador para no poner en riesgo, de esta forma, el punto del empate que les servía para cumplir sus objetivos clasificatorios.

Lenglet, despejando un balón ante el intento de remate de Ünal / EFE

Lenglet, despejando un balón ante el intento de remate de Ünal / EFE

A falta de diez minutos para el final del primer acto, Carles Aleñá ejecutó un disparo desde fuera del área que botó justo enfrente de Ter Stegen, justo antes de que Ünal propusiera también un disparo tímido en la jugada siguiente. El Getafe se estiró ligeramente, pero ninguna de esas dos ocasiones acabó poniendo en aprietos a un guardameta, el alemán, que atajó el balón con seguridad. Antes de llegar al descanso, eso sí, al germano se le escapó un balón aéreo y, a la hora de intentar despejar el peligro, derribó a Ünal y a punto estuvo de provocar un penalti en contra. También el Barça asustó ligeramente al Getafe mediante un centro en profundidad de Dani Alves, que muy poco faltó para que cazara Ferran Torres a bocajarro. La cuestión es que los errores ganaron a los aciertos y, con más oficio que brillantez, los jugadores se marcharon con empate a cero a los vestuarios.

Nueva lesión en el Barça

Ya en la segunda mitad, el ritmo del encuentro no cambió en los primeros minutos. El Barça fue capaz de dominar el juego pero no las ocasiones, que siguieron brillando por su ausencia. Sí estuvo atento el equipo a la hora de evitar cualquier posibilidad de contragolpe del Getafe, manteniendo la estabilidad y la posesión en el centro del campo durante la mayor parte del primer cuarto de hora. Viendo el panorama, Xavi Hernández no dudó a la hora de colocar a Ansu Fati sobre el césped en el minuto 60, relevando a Aubameyang. De las grandes novedades del Barça en el once titular, Mingueza fue quien más aprovechó los minutos para mostrarse en el escaparate. Muy buenas intervenciones del de Santa Perpetua, atento en todo momento y sin dejarse superar por Ünal ni el resto de delanteros del conjunto azulón. Tampoco desentonó Balde, aunque sin destacar especialmente.

Memphis Depay, durante el partido contra el Getafe en el Coliseum / EFE

Memphis Depay, durante el partido contra el Getafe en el Coliseum / EFE

Sin desmarques de ruptura ni ataques al espacio, el Getafe lo tuvo fácil para defender los tímidos ataques de un FC Barcelona que no tuvo profundidad, y en el que la gran mayoría de jugadores recibían el balón al pie y sin arriesgar. Las malas noticias llegaron cuando Memphis Depay, antes de que se sacase un saque de esquina, advirtió al banquillo culé de que se había roto. El holandés se marchó del campo con una lesión en la zona del apéndice, y Xavi se vio obligado a mover de nuevo el banquillo para dar entrada a Luuk de Jong. Una pena lo de Memphis, pues estaba aprovechando estos últimos encuentros para convencer al entrenador y, de igual manera, aumentar sus pretendientes en el mercado de fichajes.

Deberes hechos en el Coliseum

Pese a los cambios, el Barça no obtuvo la fluidez necesaria en ataque como para que las tablas se movieran en el marcador, con un juego parado por múltiples interrupciones durante el transcurso de la segunda mitad. A los dos equipos les iba bien el empate, así que sus esfuerzos para perforar la portería contraria tampoco fueron excesivos. A los de Xavi les faltó colmillo, creatividad y, quizá, también algo de motivación con la segunda plaza de Liga en la mochila. Al menos, una buena noticia para los intereses culés fue el debut en Liga de Mika Mármol, que pudo disponer de tres minutos para cumplir un sueño. El FC Barcelona, sea como sea, logró hacer los deberes y se tomará la jornada restante del campeonato, el próximo fin de semana ante el Villarreal en el Camp Nou, como un mero trámite antes de centrarse exclusivamente en la planificación de la plantilla 2022-23.

 
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