Universo Blaugrana

Una foto de Lenglet y Portu durante el partido Barça - Girona / EFE

Una foto de Lenglet y Portu durante el partido Barça - Girona / EFE

Del Hard Rock Stadium a Montilivi

El derbi catalán se jugará en feudo gerundense pese a los reiterados intentos de Javier Tebas de exportar el partido a Miami

Claudia Granja @c_granjafranch

26.01.2019 20:02h

2 min

Quiso, pero no fue. Javier Tebas lo intentó por todos los medios. El Girona-Barça debía jugarse en Miami, pero la propuesta se quedó en el camino para el bien de ambos equipos, especialmente, el de los locales, que contarán con un estadio a rebosar para vivir de primera mano el derbi catalán. Un total de 14.286 gargantas apoyarán a los de Eusebio.

El club catalán reservó hasta 15.000 localidades para los aficionados que querían viajar para presenciar el partido, aunque el club solo cuenta con 9.000 socios. Un partido que los aficionados estadounidenses, en su mayoría azulgrana, podrán ver mientras desayunan el domingo. El fútbol salió ganando y también los jugadores que evitarán cargar en sus piernas y cabezas dos vuelos de ocho horas y más de 10.000 kilómetros de trayecto.

De Montilivi a Miami y sin tocar suelo estadounidense ya están de vuelta. Así se podría resumir la idea de Tebas que pese a su insistencia nunca tuvo una estructura y apoyo suficientemente sólido como para llevarse a cabo. El primer obstáculo fue la propia idea, pero el rechazo que generó, en el campeonato doméstico por los clubes más modestos acabó forzando a grandes instituciones del fútbol a entrometerse en un asunto descabellado. 

Sin posibilidades y a la espera

En primer lugar, en el contrato que LaLiga ha firmado con Relevent por 15 años para expandir la marca del fútbol español más allá de sus fronteras se contempla la posibilidad de jugar un partido en tierras americanas, pero no la obligación, por lo que el escándalo hubiera quedado en algo irrisorio si Tebas hubiera evitado polemizar el asunto. Asimismo, necesitaba el apoyo y el visto bueno de la RFEF y conocida la relación entre Tebas y Luis Rubiales, el acuerdo siempre se presentó difícil. 

Pedro Sánchez, durante su encuentro de este miércoles con Luis Rubiales, presidente de la RFEF / EFE

Pedro Sánchez, durante su encuentro de este miércoles con Luis Rubiales, presidente de la RFEF / EFE

Rubiales, de hecho, es el responsable de que este partido no se juegue lejos de Montilivi. Tebas amenazó incluso con ir a los tribunales y aseguró la viabilidad del encuentro, y Rubiales respondió recurriendo a la FIFA y al Gobierno. Rubiales y Sánchez le extendieron la mano y poco margen le quedó a Tebas. 

Politizado

La elección del encuentro también llama la atención. Evitar centenares de banderas independentistas en tierras catalanas suena para Tebas algo tentador, aunque para el Gobierno suena más peligroso si se produce en Estados Unidos. Llama la atención la elección del encuentro. El Barça era el reclamo mediático, ¿pero hacía falta ser otro equipo catalán?

Había muchos equipos interesados en dicho acuerdo, pero fue el derbi catalán, uno de los pocos partidos en que no queda una localidad libre en Montilivi el que quiso trasladarse. Arrebatar algo tan propio a dos aficiones tampoco auguraba un final feliz. Ahora, con la guerra abierta y la primera batalla perdida, Tebas continúa maquinando su idea en la sombra.

Una foto de archivo de Javier Tebas y Florentino Pérez en un acto de la Liga Promises / EFE

Una foto de archivo de Javier Tebas y Florentino Pérez en un acto de la Liga Promises / EFE

De momento, deberá recibir el visto bueno de RFEF, UEFA y FIFA y pese a que el club catalán es partidario de ello, quizás deberá negociar con Florentino Pérez para que dé su brazo a torcer. El madridismo de Tebas también llama la atención. Nunca se planteó castigar a su equipo con un viaje en esas condiciones y además, con partido intersemanal.

 

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