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Una foto de Ousmané Dembelé durante el partido ante el Celta de Vigo / FCB

Una foto de Ousmané Dembelé durante el partido ante el Celta de Vigo / FCB

Dembelé, un negocio de alto riesgo para el Barça

El francés, de nuevo lesionado, vuelve a despertar las dudas sobre su profesionalidad para ser jugador del club catalán

Claudia Granja @c_granjafranch

06.05.2019 16:58h

3 min

Minuto cinco de partido y Ousmané Dembelé se llevó la mano al isquio. Se paró todo y Valverde no daba crédito. El francés volvió a caer lesionado ante el Celta de Vigo tan solo dos semanas de haber recibido el alta médica de una lesión muscular que lo tuvo apartado durante cuatro semanas del terreno de juego. Misma zona, mismo jugador.

Un nuevo contratiempo para Ernesto Valverde antes de medirse al Liverpool en la vuelta de las semifinales de la Champions League y de encarar la final de la Copa del Rey y quizás, la de la Champions, con la posible ausencia de Dembelé. Una baja que merma la ofensiva azulgrana y las alternativas del Txingurri desde el once inicial hasta otras opciones de banquillo y que reabre un debate que ha perseguido al jugador desde que llegó a la capital catalana. 

¿Un físico delicado o un jugador descuidado?

Dembelé cumplirá este verano su segunda temporada como azulgrana. Dos años que se resumen en mucha enfermería, aunque también mucha ilusión. La misma que ha despertado en la afición culé en su segunda temporada en el Camp Nou pero a la que, desafortunadamente, no ha podido dar continuidad por distintas lesiones.

Su primer año fue nefasto. Dos lesiones, una de más de cuatro meses de baja, privaron al barcelonismo de disfrutar de un jugador que está llamado a marcar las diferencias en el club azulgrana. Episodio acabado y con una temporada nueva por delante, Dembelé irrumpió en el once de Valverde con goles y actuaciones de estrella mundial que invitaron al optimismo. 

Sin embargo, las lesiones, especialmente musculares, apuntan a una falta de profesionalidad preocupante. Desde que llegó a la capital catalana el verano de 2017, el Mosquito ha sufrido seis lesiones que le han apartado de los terrenos de juego la friolera de 36 partidos, es decir, un tercio de los encuentros disputados por el equipo en dos años. 

Dembelé en un partido con el FC Barcelona´/ EFE

Dembelé en un partido con el FC Barcelona´/ EFE

A su favor, si se puede, hay que destacar que Dembelé es un velocista. Un perfil de jugador que es más propenso a lesionarse dada la explosividad de su juego, pero que se lesiona, misteriosamente, más que otros jugadores de características similares. Algo que se ha convertido en una cuestión de máxima preocupación en el club y que señala, directamente, a sus malos hábitos. 

Son más que conocidos en el club. Dembelé no suele trasnochar en discotecas, pero tiene unos malos hábitos alimenticios que no se han corregido y suele quedarse despierto hasta altas horas de la madrugada jugando a la Play Station. Hábitos incompatibles con la vida de un futbolista de élite.

Casi todas musculares

De esas seis lesiones sufridas, cinco de ellas han sido musculares. Tan solo el esguince de tobillo, a causa de un resbalón en enero, fue producto del infortunio. Unos contratiempos que señalan directamente a la alimentación y que preocupan en el club. En primer lugar a nivel deportivo, pero también en el ámbito económico. 

El Barça abonó por el extremo 120 millones de euros más variables, y su amortización no está cumpliendo los plazos dadas sus ausencias. Entre la ficha y el coste anual del traspaso, Dembelé supone para las arcas azulgranas 30 millones de euros por temporada y con 36 partidos sin disputar, el Barça ha perdido cerca de 18 millones. Una cifra estratosférica por motivos que pueden darse en el mundo del fútbol, pero que ya desesperan a más de uno entorno a la figura del francés.

Ahora, vuelta a empezar en un tramo decisivo. Con la Liga sentenciada, la final de la Copa del Rey es el próximo objetivo del francés. Una final a la que llegará justo y sin ritmo de competición, algo que ya había perdido tras lesionarse ante el Lyon. Si el Barça llega al Wanda, ese será otro de los días marcados a fuego para el galo que, de nuevo, deberá disputarse un puesto con Coutinho a quien sus ausencias le han regalado la titularidad.

 

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