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Los jugadores del Barça celebran el gol del empate de Dembelé frente al Atlético de Madrid / EFE

Los jugadores del Barça celebran el gol del empate de Dembelé frente al Atlético de Madrid / EFE

Dembelé resucita al Barça más amarrategui en el Metropolitano

Los azulgranas remontan un partido sin fútbol marcado por el respeto y la estrategia de ambos equipos

Claudia Granja @c_granjafranch

24.11.2018 22:44h

3 min

Respeto y estrategia. El partido que puso todos los focos de la competición doméstica tuvo de todo menos fútbol. Un fútbol que cuando parecía que iba a caer a favor del Atlético de Madrid --siempre creyó en su propuesta y aguantó la especulación del Barça durante casi 75 minutos--, finalmente cedió dos puntos ante otro destello de Dembelé. El francés puso el empate para igualar el tanto previo de Diego Costa en la única ocasión clara que tuvieron los colchoneros y los azulgrana.

El hispanobrasileño mandó al fondo de la red el primer remate a portería de todo el partido tras un córner servido por Koke y acabó con su sequía de nueve meses sin marcar en liga. Un guión que siguió Dembelé. En tan solo diez minutos chutó más veces que doce jugadores en todo el partido. Primer disparo entre los tres palos y gol. 

Para dormirse

Atlético y Barça saltaron al verde del Wanda Metropolitano con el liderato en juego con la obligación de ganar, pero con la intención de no perder. 

El guión del partido se cumplió a la perfección. El Cholo Simeone cedió la posesión a los azulgranas y los de Ernesto Valverde especularon con ello en campo propio y en la medular, pero sin generar ni una pizca de peligro a la portería defendida por Jan Oblak que se aburrió tanto como Ter Stegen durante casi 80 minutos. 

 

Una foto de Sergio Busquets y Diego Costa / EFE

Una foto de Sergio Busquets y Diego Costa / EFE

Un partido que tuvo más cabeza que corazón, más pizarra que balón y acabó con tablas. Un partido conservador donde los cambios de Valverde para suplir las bajas de Coutinho y Rakitic, obligaron al técnico extremeño a volver al 4-4-2. El Barça se protegió, no concedió ocasiones, pero tampoco las tuvo a favor. 

Tan solo Messi cambio el ritmo del partido en varias ocasiones de la primera parte, pero se fue diluyendo en un partido donde junto a Suárez no tuvo presencia en ataque. Para colmo, el argentino tampoco estuvo fino en su especialidad; el balón parado. 

Cambio de planes

Cuando el Barça se hizo con el partido en la medular, Sergi Roberto cayó lesionado tras recuperar su posición en el centro del campo instantes antes de finalizar la primera parte. Valverde no quiso tocar el dibujo que había recuperado y Rafinha ingresó en el segundo tiempo. 

Un segundo tiempo que continuó con el monólogo del Barça, pero los del Cholo se hicieron eco el reloj y dieron un paso hacia adelante. Un paso que premiaron las 67.000 gargantas del Wanda que llevaron en volandas a un equipo sacrificado donde incluso Griezmann bajo a defender. El Atlético marcó cuando todo parecía que acabaría con el reparto de puntos y el Barça replicó. Unas tablas que dan ventaja al Sevilla para asaltar el liderato este domingo y que además, reflejó la intención de ambos técnicos. Jugaron a no perder, pero tampoco a ganar.

El revulsivo 

Tras 77 minutos de verdadero aburrimiento --fue el primer partido de la temporada sin disparos a portería en una primera parte-- Diego Costa abrió el marcador. Tuvo una clara minutos antes que evitó Piqué, pero no perdonó en el juego aéreo. Un tanto que rompió con los esquemas del partido, agrandó la mala racha defensiva del equipo --12 jornadas consecutivas encajando-- pero que no hundió a un equipo que aprovechó la imprudencia del Atlético tras ponerse por delante a falta de diez minutos para el final. 

Valverde perdonó a Dembelé y el francés le respondió enmendando sus errores. Otro destello del francés en un partido que se convirtió de ida y vuelta, de esos hechos para el Mosquito. Marcó en el 90 y el Barça todavía tuvo una contra para sentenciar el partido que, sorprendentemente, erró Messi. El argentino no estuvo fino. Dos partidos tras su regreso y el equipo todavía no ha sabido sacar el máximo rendimiento al regreso del mejor jugador del mundo. Inverosímil, pero real. 

Una foto de Messi lamentándose frente al Atlético de Madrid / EFE

Una foto de Messi lamentándose frente al Atlético de Madrid / EFE

Final, reparto de puntos, misma diferencia en la clasificación --un punto-- y mucho que analizar. El Barça se creyó inferior, fue demasiado conservador y acusó el exceso de respeto a un rival por los miedos que le persiguen. Un drama que Dembelé, pese a su crisis personal en el club, tuvo que resolver. De ciencia ficción. 

 

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