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Dembelé celebra su gol contra el Espanyol / EFE

Dembelé celebra su gol contra el Espanyol / EFE

Dembelé se ríe de sus detractores

El delantero francés se mofa de los comentarios que lo critican por su impuntualidad

Yago González

10.12.2018 12:46h Actualizado: 10.12.2018 18:13 h.

2 min

Como un niño consentido después de hacer una travesura de la que sabe que saldrá impune. Da igual que lo pillen. Da igual que lo reprendan con tal o cual reprimenda. El niño sabe que el castigo no pasará de unas pocas palabras. Tal vez un pequeño tirón de orejas. Pero nada más. Por eso reincide una y otra vez en su comportamiento. Por eso no escarmienta. Y se ríe de todos.

Dembelé es ese niño mimado. El niño consentido del Barça. Cuando parecía que por fin había escarmentado, cuando mejor estaba jugando, cuando recibía el aplauso de la afición, resulta que vuelve a las andadas. Incorregible. Y para más inri se jacta de su propia indisciplina. Desvergonzado y altanero como él solo. Cualquier otro habría asumido el mea culpa. Se habría esforzado por enmendar su error. Pero él no. Dembelé prefiere regocijarse de su situación.

Incorregible

Llegó dos horas tarde a la sesión de entrenamiento del domingo. Cuando ya no quedaba nadie en la Ciudad Deportiva, dado que era una sesión suave de recuperación. ¿El motivo? Se había quedado dormido. Al menos no puso excusas. Pero, ni corto ni perezoso, ante la avalancha de críticas que recibió en las redes sociales se dedicó a echar más leña al fuego.

Dembelé se lo pasó en grande dando “Me Gusta” en Twitter a varias de las publicaciones que se referían a su caso. Lo decente habría sido prestar oídos sordos. Y en caso de escuchar algún comentario, callar. Pero Dembelé tenía que volver a dar la nota.

Se rió incluso de sí mismo y dio “Like” a una publicación en la que se sugería, con ironía, que lo mejor para acabar con su impuntualidad sería hacerlo dormir en la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí. Probablemente ni con esas llegaría a la hora.

Irreverente

Pero el problema no es que se riera de los comentarios jocosos, lo cual entra dentro de la lógica. El verdadero problema es que también se mofó de los comentarios de carácter crítico en donde se le intenta hacer ver que su actitud debe cambiar. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con una publicación del periodista de RAC1 Gerard Romero.

Valverde dialoga con Dembelé durante un entrenamiento del Barça / EFE

Valverde dialoga con Dembelé durante un entrenamiento del Barça / EFE

Posibles sanciones

De momento, tanto el Barça como Ernesto Valverde son partidarios de no sancionar al jugador. Con todo, de acuerdo con el convenio colectivo de los futbolistas, el club podría suspender a Dembelé de empleo y sueldo si lo considera oportuno. El francés ya ha cometido al menos una falta leve y sus continuas reiteraciones podrían acarrearle multas aún más graves.

De algún modo, todos los integrantes del equipo, así como el entorno del jugador, deberían hacerle entender que su actitud es dañina para todos, empezando por él mismo. Su talento es incuestionable, pero si no reflexiona acerca de su comportamiento, terminará estrellado. Es una historia que se ha repetido demasiadas veces.

 
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