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Los jugadores del Barça celebran con seriedad el gol de Arturo Vidal el Getafe / EFE

Los jugadores del Barça celebran con seriedad el gol de Arturo Vidal el Getafe / EFE

El Barça despide a la afición con una victoria conciliadora el día más duro

Arturo Vidal y Leo Messi reconcilian al equipo con la afición tras la debacle de Anfield

Víctor Malo @VMalo8

12.05.2019 20:27h

2 min

Era el día más difícil. Una jornada en que tocaba dar la cara. Y los futbolistas del FC Barcelona, aunque les costó, lo hicieron. 

No firmaron su mejor partido, y tardaron muchos minutos en carburar, todavía abatidos por la debacle de Anfield. Sin embargo, poco a poco fueron empujados por una afición benevolente, que pudiendo hacer sangre optó por la reconciliación. 

No fue la mejor entrada de la temporada, 57.088 espectadores, y había amplia mayoría de turistas, pero el ruido que anticipaban las redes sociales quedó en agua de borrajas. 

Coutinho, el más pitado 

Hubo pitos. Especialmente contra Coutinho, alguno más tímido contra Jordi Aba y también hacia Busquets por sus constantes pérdidas de balón, fruto de la falta de concentración. 

El mediocentro del Barça simbolizaba el desánimo de un equipo hundido, y dio alas a un Getafe arrogante que pudo adelantarse en el marcador. Lo impidieron el VAR y la falta de acierto de Ángel y Molina, dos de los delanteros más letales de la Liga hasta la fecha. 

Sufrían horrores los de Valverde para arrancar hasta que la Grada d'Animació, impecable desde el Gol Nord, echó un capote a sus jugadores: "Somos del Barça, nosotros somos del Barça". Unos cánticos que sirvieron para apaciguar y calmaron a los más críticos. 

Arturo Vidal calma los ánimos 

En el tramo final del primer tiempo creció paulatinamente el ánimo de los jugadores, mejoró el juego y llegó el gol de la tranquilidad por mediación del guerrero Arturo Vidal. El chileno ha sido el gran protagonista azulgrana en el tramo final de curso, tanto por su coraje como por estar en el blanco de las críticas de muchos debido al estilo amarrategui que simboliza. 

Arturo Vidal celebra con Umtiti su gol frente al Getafe / EFE

Arturo Vidal celebra con Umtiti su gol frente al Getafe / EFE 

Tras el descanso, fluyó el Barça. Los jugadores habían ido recobrando el ánimo y durante unos cuantos minutos recordaron que no se les ha olvidado jugar al fútbol. Trenzaron centrocampistas y delanteros, Messi regateaba y se tiraba autopases e, incluso el apático Coutinho parecía salir de la depresión en que vive anclado. 

Abel Ruiz, debutante 

Pero no llegaba el gol. Se resistía pese a la insistencia de Messi y a las cabalgadas de Piqué. Y entonces llegó el guiño de Valverde a la hinchada, para dar descanso a un Coutinho que se retiró tocado, entre pitos y aplausos. 

El Txingurri estuvo acertado, después de superar una rueda de prensa el sábado que se preveía más dura de lo que realmente fue, apostando por un once plagado de titulares para dar la cara ante los suyos (Umtiti y Malcom fueron las únicas novedades con respecto a Liverpool). Pero la clavó al dar entrada a dos canteranos en el segundo tiempo, Aleñá y el debutante Abel Ruiz

Messi, el que la sigue la consigue 

El joven delantero de la cantera se mostró ambicioso y desinhibido para reclamar minutos a Valverde, arrebatándoselos a un marginado Boateng, y colaboró para finiquitar una victoria que suaviza ligeramente el dolor. 

Finalmente, Leo Messi combinó con otro canterano, Sergi Roberto, para anotar el gol del triunfo. Una victoria balsámica pero donde se demostró la madurez de una afición que perdona a sus jugadores pese al dolor. Algo que resumió muy bien un Busquets agradecido: "Al final, todos estamos jodidos, pero la afición ha sido ejemplar". 

 

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