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Gerard Piqué manda callar a la afición del Espanyol / FCB

Gerard Piqué manda callar a la afición del Espanyol / FCB

Los episodios más calientes de Gerard Piqué con el Espanyol

El central de Sarrià escenifica como nadie esa inquina enquistada entre las aficiones de ambos clubes

Yago González

07.12.2018 11:12h

3 min

Gerard Piqué presenta una cronología de lo más tormentosa con el Espanyol. El central de Sarrià escenifica como nadie esa inquina enquistada entre las aficiones de ambos clubes. No hay ocasión en que no aproveche para enardecer los ánimos. Esta temporada, de momento, las aguas llegan calmadas. Pero todo puede suceder en Cornellà-El Prat.

El origen de la honda enemistad que la afición periquita siente por Gerard Piqué se sitúa en el 27 de septiembre de 2008. Fue el último derbi liguero en Montjuïc y estuvo tristemente marcado por la presencia de miembros de los Boixos Nois en la grada. Estos lanzaron bengalas al campo y el partido tuvo que suspenderse momentáneamente. Pese a todo, Piqué no tuvo reparos en acercarse a la tribuna donde se ubicaban los Boixos para celebrar con ellos la victoria del Barça por 1-2, con gol de Messi en el minuto 90.

Este episodio marcó el inicio de las hostilidades entre Piqué y el Espanyol. Y el conflicto siguió recrudeciéndose con el paso del tiempo. La aparición de las redes sociales ayudó a ello. La primera pugna cibernética llegó el 24 de enero de 2012, cuando justo después de la eliminación del Espanyol en Copa frente al Mirandés, el central azulgrana tuiteó: “¡Qué grande es el fútbol!”.

Se desatan las hostilidades

Los ánimos se habían enardecido y los insultos hacia Gerard Piqué, Shakira y sus hijos ya eran una constante por parte de un sector de la afición del Espanyol. En la grada de Cornellà-El Prat empezó a corearse un cántico lamentable lleno de insultos al jugador, su mujer y mezclando al futbolista Wakaso de por medio. 

La polémica surgió de nuevo el 29 de marzo de 2014. En el minuto 77 Messi marcó de penalti el 0-1 para los azulgranas y la afición blanquiazul acusó a Piqué de haberles escupido durante la celebración del gol.

Tormenta de espadas

Pero fue durante la tríada de derbis con que comenzó 2016, uno de Liga y dos de Copa, cuando las espadas se alzaron por todo lo alto. El 6 de enero, tras finalizar en el Camp Nou el partido de ida copero, Piqué se mofó de uno de los eslóganes del Espanyol: “Si son una maravillosa minoría, espero que llenen el campo”.

Piqué llama "maravillosa minoría" al Espanyol

Las burlas de Piqué encontraron respuesta en el partido de vuelta de esos octavos de Copa, disputado el 13 de enero en Cornellà-El Prat. Una réplica del todo desmedida y soez, ya que detrás de la portería del Gol Cornellà se desplegaron enormes pancartas en las que se leía “Shakira es de todos” y “Antonio de la Rúa (la expareja de Shakira), contigo empezó todo”.

Un par de meses más tarde el conflicto volvió a trasladarse a las redes sociales. El Espanyol publicó un tuit en el que ponía: “Que los de la neurona única, y enferma, no os distraigan”. La entidad blanquiazul aludía a un desafortunado libro de texto en el que se menospreciaba al Espanyol, y que se había dado a conocer aquellos días. Pero Piqué aprovechó la ocasión nuevamente para hacer mofa y citó el tuit añadiendo un “Hola”.

Guerra sin cuartel

La temporada pasada, con el arranque de 2018 se reeditó otra trilogía de derbis en los que Piqué volvió a ser protagonista. En Cornellà-El Prat se repitió el lamentable cántico de marras hacia su persona y tras el encuentro el central del Barça empezó a referirse a su rival como el “Espanyol de Cornellà”, una expresión despectiva por la que el Comité de Competición abrió un expediente a Piqué, aunque finalmente no fue sancionado.

De sobras conocidos son los rifirrafes que el central azulgrana protagonizó con su tocayo Gerard Moreno en el siguiente choque liguero. Ambos estuvieron a punto de llegar a las manos y forjaron una enemistad que se prolongó hasta el pasado domingo, con el delantero ya en el Villarreal. En aquella ocasión Piqué marcó el gol del empate en el minuto 82 y lo celebró eufórico, mandando callar al estadio. Se volvió a desatar la ira.

Piqué justifica su gesto contra la grada del Espanyol

 

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