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Messi y Riqui Puig celebran el gol de Luis Suárez / EFE

Messi y Riqui Puig celebran el gol de Luis Suárez / EFE

La falta maestra de Messi que regaló a su amigo Luis Suárez

El delantero argentino se inventó un nuevo recurso para abrir el marcador en Balaídos

Pau Beya Acero @pbeya96

28.06.2020 15:01h

1 min

Leo Messi ha convertido los lanzamientos de falta en su mayor virtud. Y eso, en el caso del 10 del FC Barcelona, es mucho decir. Cada libre directo a favor del conjunto azulgrana a 25 metros o menos de la portería es una amenaza para los rivales. Por ello ponen en práctica cada vez más recursos para evitar que el delantero argentino marque.

Primero fue el hombre estirado detrás de la barrera, para impedir que Messi se inventara un disparo raso que acabara en el fondo de las mallas. El remedio funcionó, pero hasta cierto punto, pues el delantero argentino seguía transformándolas por arriba, ya fuera al palo del portero o al poste contrario.

Poco a poco, los equipos fueron implementando nuevas técnicas. La más común, situar un hombre bajo palos para desviar los tiros del 10 en caso de que fueran dirigidos a la escuadra. Le funcionó al Sevilla gracias a Koundé, que envió a córner con un cabezazo un disparo que iba teledirigido a la escuadra.

Invento

Una semana después, el Celta trató de poner en práctica este recurso. El equipo entrenado por Óscar Garcia puso un hombre bajo cada palo, lo que impedía por completo que Messi disparara de forma directa. Esta táctica tenía esta ventaja, pero también otro inconveniente: anulaba cualquier posibilidad de fuera de juego.

Luis Suárez celebra el gol frente al Celta / EFE

Luis Suárez celebra el gol frente al Celta / EFE

Al 10 le sobraron treinta segundos de preparación para darse cuenta e inventarse un nuevo truco. Luis Suárez estaba completamente solo en el segundo palo, Messi lo vio y le puso un balón medido que el uruguayo solo tuvo que empujar. Okay Yokuslu trató de interceptar el remate, pero sin suerte.

En la segunda mitad, en una falta similar, el Celta ya no quiso poner a un hombre bajo palos. Y Messi, curiosamente, estrelló su tiro contra la barrera viguesa. Habrá que ver si la obra maestra que inventó Leo y culminó Suárez sirve para que las defensas rivales dejen de echar el cerrojo en las faltas.

 
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