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Messi y Griezmann celebran un gol del francés en Villarreal / EFE

Messi y Griezmann celebran un gol del francés en Villarreal / EFE

Griezmann lidera una victoria colosal del Barça en Villarreal

Los pupilos de Koeman suman tres puntos más al casillero pese a terminar pidiendo la hora con un hombre más

Víctor Malo @VMalo8

25.04.2021 18:13h Actualizado: 25.04.2021 18:26 h.

4 min

Victoria demoledora del FC Barcelona en Villarreal (1-2). Sin ser el partido más brillante, y pese al sufrimiento de los instantes finales, los de Ronald Koeman consolidan su candidatura al título de Liga. Tras un primer tiempo poderoso, el cuadro azulgrana pecó de inocente en la segunda mitad, donde no supo aprovechar 30 minutos de superioridad (25 minutos + cinco del tiempo añadido) por expulsión rival y estuvo a punto de pagarlo caro. Para fortuna azulgrana, los tres puntos terminaron subiendo al casillero para igualar al Real Madrid con 71 puntos (con un partido más que los blancos) y para situarse a solo dos del Atlético. 

Cómo viene siendo tradición, la visita del Barça a Villarreal se tradujo en un festival de ocasiones de gol, aunque en esta ocasión el luminoso no se movió tanto como otras veces. El Madrigal, actualmente conocido como Estadio de la Cerámica, es feudo amigo para los intereses del Barça y el estreno de Ronald Koeman no supuso una excepción. Felices de enfrentarse a un rival que va de cara y juega al ataque, los azulgranas pudieron mostrar su versión más ofensiva guiados de la excepcional clase de Frenkie de Jong y el olfato goleador de Antoine Griezmann, autor de los dos goles y especialmente inspirado contra el Submarino amarillo.

Griezmann, cuatro goles en los últimos tres partidos

El Principito, muy criticado desde que desembarcó en el Camp Nou como fichaje estrella de Josep María Bartomeu hace casi dos años, está de dulce. Segundo máximo goleador destacado del equipo, con 18 tantos, encadena una racha positiva de tres partidos consecutivos marcando: frente al Athletic Club en la final de Copa, asegurando la ‘manita’ el pasado jueves contra el Getafe y con un doblete de abrelatas ante el Villarreal. Cuatro goles en los tres últimos encuentros certifican su buen momento de forma.

Precisamente, la temporada pasada firmó su mejor partido en El Madrigal, donde también mojó en el único encuentro destacable de la era Setién. Además de mejorar su registros goleadores –ya ha superado los 15 tantos que firmó en su primera temporada–, Griezmann tiene la virtud de ser de los que suelen abrir la lata: lo ha hecho en ocho ocasiones. Además de lesionarse muy poco, tiene a su favor el hecho de ser uno de los futbolistas que más buen rollo fomentan, siendo de los que han hecho más piña en el vestuario este año.  

Resbalón, asistencia de Mingueza y regalo 

Liberado ante equipos que no se encierran atrás, el galo aprovechó los espacios del Villarreal exprimiendo la posición de falso nueve que en semanas anteriores venía ocupando Ousmane Dembelé. Y se supo nutrir de una maravillosa asistencia de Mingueza para hacer el primer gol (’28) y de la presión alta del equipo para forzar el error de Foyth y anotar el segundo (’35). Dos tantos que neutralizaron el gol inicial de Chuckweze (’27), que se benefició de un gran pase de Pau Torres y un inoportuno resbalón de Jordi Alba.

Las defensas adelantadas para presionar la salida de balón fue una de las señas de identidad que defendieron los sistemas de Unai Emery y del propio Koeman. Pero los azulgranas, cada vez más cómodos en el 3-5-2, se mostraron superiores y solventaron deliciosamente la elevada presión rival con un gran ritmo de circulación de balón.

Koeman mueve el banquillo 

La propuesta valiente de ambos conjuntos se mantuvo en la segunda mitad, aunque Koeman movió el banquillo al salir de vestuarios: Sergi Roberto daba descanso a Dest, que se van turnando los minutos en los últimos partidos. Un poco después, en el ’65, el técnico holandés ofrecía una nueva oportunidad a Ilaix Moriba que sentó a Pedri. El canario, solvente, empieza a mostrar ligeros síntomas de cansancio, todo lo contrario que De Jong, convertido en el auténtico mariscal del centro del campo azulgrana.

No llegaron ocasiones tan claras de gol como en el primer tiempo, pero Leo Messi se puso a hacer de las suyas y en 10 minutos forzó una expulsión por roja directa a Manu Trigueros y una amarilla para Pau Torres. En el caso del centrocampista groguet, realizó una entrada criminal sobre la tibia del astro argentino, casi tocando al tobillo, que no lo lesionó de milagro.

Sufrimiento final 

Los últimos minutos, y pese a tener un hombre más, el Barça sufrió. Pau Torres seguía teniendo visión de juego para buscar la velocidad de Chuckweze en largo y Gerard Moreno estuvo a punto de sorprender a Ter Stegen. El Villarreal apretaba, también con peligrosas internadas de Estupiñán, y los azulgranas trataban de alargar el juego con posiciones largas, pero estériles.

El panorama cambió ligeramente con la entrada de Dembelé ('80) al verde. Su velocidad endiablada ayudó a generar nuevos sustos al Villarreal, que tuvo que volver a resguardarse un poco. Una de sus cabalgadas terminó en un maravilloso pase a De Jong que, como lo había pasado en el primer tiempo, terminó en error clamoroso. Si en la primera mitad fallaba un gol a bocajarro con Asenjo casi vendido, en los instantes finales erró el mano a mano pese a superar al portero con una vaselina preciosa que, desafortunadamente, fue afuera por poco. Decidido a aguantar el resultado, Koeman dio entrada a Araujo por Busquets, movimiento suponía más centímetros en línea defensiva y el traslado de Roberto al centro del campo. No cambió mucho, pero el Barça solventó bien la tensión final en Villarreal.  

 
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