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Van Dijk celebra un gol anotado con el Liverpool / EFE

Van Dijk celebra un gol anotado con el Liverpool / EFE

Virgil van Dijk, el ayudante de cocina que sostiene al Liverpool

El defensa más caro de la historia es el verdadero referente del Liverpool de Klopp

Pau Beya Acero @pbeya96

07.05.2019 01:12h

2 min

Mientras los focos mediáticos señalan a Salah, Mané FirminoJürgen Klopp se fija en Virgil van Dijk. Él es el verdadero culpable de que el Liverpool haya vuelto a lo más alto del fútbol europeo. El tridente anotaba y sigue anotando muchos goles, pero es el holandés quien les da valor. Lo demuestran las cifras: el año pasado el cuadro red encajó 1,17 goles por partido en la Premier League. Este curso, el primero completo con el central, ha recibido 0,6 y ha dejado la portería a cero en 20 de los 37 encuentros.

La trayectoria vital y profesional de Virgil van Dijk no tiene pérdida. A los 12 años sus padres, él holandés y ella surinamesa, se separaron. Desde entonces, los desencuentros con su progenitor se multiplicaron, lo que provocó que en las camisetas del futbolista jamás luzca su apellido, como suele ser normal, sino su nombre de pila.

Van Dijk no nació con la vida solucionada, aunque ahora sí que la tiene. A los 17 años, para sacarse un dinero extra, trabajó como ayudante de cocina en el restaurante Oncle Jean de Breda con un salario denigrante (tres euros la hora). Compaginaba el trabajo con los entrenamientos en la cantera del Willem II.

Un desprecio de más de 100 'kilos'

En las categorías inferiores del club holandés se formó como lateral derecho, posición en la que no destacó en absoluto. En 2008, después de crecer 18 centímetros, pasó a actuar como central. Ni el cambio de posición ni el físico variaron la opinión del Willem II, que seguía viendo en él a un futbolista limitado. Ahora se deben de estar tirando de los pelos.

Van Dijk en un partido con el Celtic / EFE

Van Dijk en un partido con el Celtic / EFE

En 2010, tras los contínuos menosprecios del club brabanzón, el Groningen lo captó. Allí duró apenas tres años, dos con el primer equipo, pues en 2013 el Celtic lo fichó por tres millones de euros. En Escocia estuvo dos años y se llevó un botín considerable: ganó dos Ligas y en ambas fue nombrado mejor jugador de la competición.

Un futbolista como él en Escocia duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio. En 2015 el Southampton pagó 15,70 millones de euros y se lo llevó a la Premier League. Durante su primera etapa en Inglaterra debutó con la selección de Holanda y se convirtió en uno de los futbolistas más prometedores del mundo. En diciembre de 2017 el Liverpool se adelantó al resto de pretendientes y lo incorporó a sus filas tras pagar 84,65 millones de euros, una cifra que convirtió a Van Dijk en el defensa más caro de la historia.

Una estrella

Ese precio causó escepticismo en el mundo entero y provocó la ira de algunos aficionados del equipo de Merseyside, que no entendían cómo su equipo se había gastado tanto dinero en un central. En el momento de su contratación, Klopp avisó: "Lo primero que hay que olvidar es el precio. Hablemos de lo que puede aportar, de sus cualidades y su mentalidad. Por eso estamos contentos". Y el tiempo le dio la razón al alemán.

Matip y Van Dijk en el Swansea - Liverpool / EFE

Matip y Van Dijk en el Swansea - Liverpool / EFE

Vaya si se la dio. Van Dijk se ha convertido en un auténtico muro en defensa y ha sido clave para que el Liverpool esté luchando por la Premier League. Ningún jugador ha sido capaz de regatearlo en los últimos 14 meses, y hace unos días fue nombrado mejor futbolista de la temporada por la Asociación de Futbolistas Profesionales Ingleses. Para ver a un defensa alzar ese galardón hay que retroceder hasta 2005, año en el que lo ganó John Terry.

El holandés afronta el próximo martes uno de los retos más apasionantes de su carrera. El Liverpool deberá revertir el 3-0 de la ida ante el FC Barcelona y él será el encargado de parar a Leo Messi. Examen de altura para el que ya es uno de los mejores centrales del mundo.

 

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