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Messi y Griezmann celebran el gol contra el Villarreal / EFE

Messi y Griezmann celebran el gol contra el Villarreal / EFE

Ipurúa pone a prueba la sociedad Messi-Griezmann

El '10' y el '17' no acaban de tener buena sintonía sobre el terreno de juego

Pau Beya Acero @pbeya96

19.10.2019 01:27h

2 min

Superada la crisis de juego experimentada a principios de temporada, el FC Barcelona buscará en Ipurúa la quinta victoria consecutiva, la cuarta en Liga. Un estadio y un equipo, el Eibar, que se le suele dar bien al conjunto azulgrana: nueve triunfos y un empate en diez encuentros. Contabilizando únicamente los duelos fuera de casa, el balance es de cuatro victorias y un empate.

Pese a estos grandes precedentes, el club azulgrana no debe descuidarse, pues los armeros son un conjunto tremendamente peligroso, especialmente en los primeros meses de curso. Para superar a los de Mendilibar, el Barça necesitará la mejor versión de sus hombres y plasmar un buen juego colectivo.

Poca conexión

Las posibilidades de triunfo dependerán, en gran parte, del rendimiento de Leo Messi Antoine Griezmann. Sobre todo, de cómo conecten entre ellos. Son los dos futbolistas llamados a liderar el FC Barcelona y, por el momento, entre las lesiones del 10 y el proceso de adaptación que está viviendo el jugador galo, no han rendido al nivel que se esperaba. Ni por separado ni juntos.

Messi, Griezmann y Dembelé en un entrenamiento del Barça / FC Barcelona

Messi, Griezmann y Dembelé en un entrenamiento del Barça / FC Barcelona

No es que hayan tenido demasiado tiempo para entenderse. Solo han coincidido 187 minutos sobre el verde en este arranque de temporada debido a las dos lesiones que ha sufrido el delantero argentino. Compartieron terreno de juego por primera vez en el partido frente al Borussia Dortmund, pero el dominio alemán les impidió brillar.

Tampoco destacaron frente a Granada ni Inter de Milán. Su mejor partido juntos fue el del Villarreal, en el que Messi puso el centro para que Griezmann abriera la lata. Pero poco más. Este sábado, Ipurúa será un buen escenario para comprobar si la sociedad entre el 10 y el 17, que tanto ilusiona al barcelonismo, va por buen camino.

Predisposición

Aunque no terminan de conectar, es innegable que lo intentan y tienen buena predisposición para acabar entendiéndose sobre el terreno de juego. Griezmann profesa auténtica admiración por Leo y admitió que el segundo gol que anotó frente al Betis fue producto de fijarse en Messi en los entrenamientos.

Una foto de Leo Messi, en la entrega de su sexta Bota de Oro / EFE

Una foto de Leo Messi, en la entrega de su sexta Bota de Oro / EFE

El 10, por su parte, se ha destapado como uno de los defensores del galo. Comprende que no esté dando el rendimiento que se esperaba en sus primeros meses en el FC Barcelona. Hace unos días, en la entrevista que concedió a RAC 1, apuntó que "no es fácil venir aquí. Por mucha calidad que tengas, es muy difícil. Se acabará adaptando, no lo dudamos".

Ipurúa pondrá a prueba la sociedad Messi-Griezmann. Son los dos futbolistas que deben ponerse el equipo a la espalda y, si conectan, pueden dar muchas alegrías al barcelonismo.

 

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