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Antoine Griezmann intenta detener una cabalgada de Leo Messi / EFE

Antoine Griezmann intenta detener una cabalgada de Leo Messi / EFE

La decisión: el Camp Nou castiga a Griezmann

El delantero francés fue pitado en el Camp Nou pero con menos animadversión que Figo, Mourinho y compañía

Lluís Regàs @LluisRegas

06.04.2019 22:29h

2 min

El Camp Nou también emitió su veredicto. Su propia decisión. La afición del Barça no quiere que Antoine Griezmann sea uno de los suyos, la próxima temporada. El delantero del Atlético fue pitado cada vez que tocaba el balón. La bronca no fue de alta intensidad ni generalizada, pero la hinchada azulgrana evidenció que no le ha perdonado su ruptura tras varios meses de flirteos. Los más beligerantes fueron los jóvenes de la grada de animación. “Griezmann cabrón, fuera del Camp Nou”, fue su particular recibimiento.

La relación entre el Barça y Griezmann vivió un nuevo capítulo. La suya parece una historia con muchos altibajos. De amor y desencuentro. Ahora, la hinchada culé no quiere saber nada del internacional francés. Y menos el día que Barça y Atlético se jugaban tanto en el Camp Nou. En el futuro, nunca se sabe, pero nada parece definitivo. El recibimiento a Griezmann fue un juego de niños comparado con las hostilidades que en su día soportaron Laudrup, Mourinho y, no digamos, Figo. Los pitos de hoy, quien sabe, podrían ser aplausos en un futuro no muy lejano.

La expulsión de Diego Costa

Griezmann, que nunca ha marcado ni ganado en el Camp Nou, acaparó los focos del coliseo azulgrana. Tardó cinco minutos en tocar la primera pelota y casi 20 en rematar ante Ter Stegen. El francés debía ser el mejor complemento de Diego Costa, con rápidos movimientos entre líneas. Él debía acelerar el juego de un Atlético que necesitaba la victoria en Barcelona y que a los 27 minutos se quedó sin el delantero hispano-brasileño, expulsado por insultar a Gil Manzano.

El Barça-Atlético entró en una nueva dimensión. Hasta entonces, el Atlético quiso ser protagonista. A partir de entonces, tuvo que resguardarse y Griezmann, una vez más, tuvo que sacrificarse. Corrió más para tapar espacios que para encarar a Ter Stegen. Esa fue, o no, su penitencia por rechazar al Barça tras ser tentado por su equipo con el paraíso. Por un salario anual de 23 millones de euros.

El sueño imposible de la Champions

Prefirió ser la estrella del Atlético que un importante actor secundario en el Barça. En el Wanda Metropolitano le animaron a ganar la Champions con la zamarra rojiblanca y sus sueños se desvanecieron en Turín. Desde entonces ha empezado a filtrarse que los representantes de Griezmann se han puesto en contacto con la directiva del Barça para expresarles el arrepentimiento del futbolista.

Del Barça y Griezmann se hablará, seguramente, mucho más en el futuro. El club azulgrana necesita un delantero de garantías y en el Camp Nou contemplan dos opciones: el francés y Jovic, la joven perla del fútbol serbio. Las comparaciones, hoy, parecen odiosas, pero Antoine cuesta el doble: los 120 millones que figurarán en su cláusula de rescisión a partir del 1 de julio.

 

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