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Una foto de los jugadores del Liverpool celebrando el tanto de Mané ante el Porto / EFE

Una foto de los jugadores del Liverpool celebrando el tanto de Mané ante el Porto / EFE

El Liverpool aplasta al Oporto y amenaza al Barça en semifinales de la Champions

Los 'reds' cumplen con las expectativas y hunden antes del descanso a un Porto que bajó los brazos tras el segundo de Salah y se exhibió músculo en la segunda parte

Claudia Granja @c_granjafranch

17.04.2019 22:53h

3 min

El Liverpool será el rival en semifinales del Barça de la Champions League. Con todos los pronósticos a favor tras el 2-0 cosechado en Anfield el pasado miércoles, los hombres Jürgen Klopp no dieron opciones al Porto en Do Dragao y certificaron su pase a semifinales de la competición europea por segundo año consecutivo gracias a los goles de Mané, Salah,Firmino y Van Dijk que Militao maquilló con el gol del honor en el 68. (1-4) 

Un resultado agregado de 6-1 que evidenció la pegada ofensiva del Liverpool que incluso se atrevió a rotar en unos cuartos de final. La ventaja en el marcador permitió a Klopp dar descanso a su tridente habitual. Esta vez sacrificó a Firmino --que tan solo había descansado dos partidos de esta temporada en Premier pero que no faltó a su cita con el gol -- para dar paso a Origi. Tres velocistas para sentenciar la eliminatoria lo antes posible a la contra, pero que no generaron especial peligro hasta casi pasado el ecuador del encuentro.

El intento

El Porto se creció ante su afición y pese a no dominar el encuentro, alertó en los primeros compases de partido. Corona emuló al United ante el Barça y en el minuto uno de partido advirtió a Alisson con un disparo que se fue por poco. La única opción de peligro real de los portugueses que después tuvieron varias ocasiones que Marega no supo transformar.

Y con los lusos sin encontrar el juego --tal y como pasó en Anfield-- el Liverpool se adueñó del balón y no tuvo problemas en deshacer con pasmosa facilidad las asociaciones de los dragones. Sin acierto, faltos de intensidad y con un juego muy difuminado. 

Sentenciados

Con el partido controlado y sin las urgencias del Porto, el Liverpool imprimió su juego habitual. Veloz por bandas y seguro en el centro del campo. Y llegó la sentencia final. Salah disparó a puerta un balón que acabó tocando Mané. Anulado por fuera de juego, el VAR volvió a hacer justicia al fútbol y concedió el tanto. 

El Liverpool respiró --si no lo hacía ya antes-- pese a la insistencia de Telles y Tiquinho. La Champions tiene eso. Sin efectividad, no hay gloria. Con la segunda parte, el Liverpool dominó y impuso su ley. La de la fuerza física, el poderío aéreo y la pegada ofensiva que caracteriza ese equipo. 

Una foto de Mo Salah durante el Porto - Liverpool / EFE

Una foto de Mo Salah durante el Porto - Liverpool / EFE

Salah firmó el segundo de la noche. La típica bola filtrada entre centrales que dejó solo al egipcio ante Casillas al que batió por el palo corto. Quedaba media hora de encuentro y el Porto se vino abajo. Tan solo en un córner pudieron poner en valor su orgullo. Fue Militao quien se elevó en el cielo de Porto para alegrar la noche a una afición que no le quedó más que resignarse. El Liverpool fue superior y es justo semifinalista. 

El festín

Y con el Porto hundido, el Liverpool quiso poner miedo en el cuerpo al Barça. Goleada a la que sumaron Firimino, que entró en la segunda parte y que no quiso faltar a la cita con el gol. El tridente inglés se lució para alertar a la defensa azulgrana. En velocidad Salah, al desmarque Mané y de cabeza Firmino. 

Estos chicos dominan todas las facetas que pueden hacer tambalear a una defensa. Y si los tres delanteros son las estrellas del equipo, el líder de la línea opuesta, la defensa, se sumó a la fiesta. Virgil Van Dijk marcó el cuarto tanto de la noche para también mandar un mensaje claro a Piqué. Será una lucha de titanes en ambas áreas. Y es que, actualmente, el neerlandés es el único central del mundo que puede disputarle la etiqueta al mejor defensor al central catalán. 

Una foto de Virgil Van Dijk durante el Porto - Liverpool / EFE

Una foto de Virgil Van Dijk durante el Porto - Liverpool / EFE

Marcó en su especialidad. De córner previa peinada de Mané para cerrar una goleada que pretende poner el miedo en el cuerpo a los azulgranas. Es la semifinal esperada que con otro emparejamiento, hubiera podido ser la final. La posesión, el toque, el control y Messi se medirán a la pegada, fuerza física y carácter de los reds. La única ventaja, a priori, para el Barça son los descansos. Mientras los de Liverpool aún mantienen la lucha por la Premier viva con el City de Guardiola --eliminado ante el Tottenham--​ los azulgranas podrán dosificarse pensando en Champions. 

 

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