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Una foto de Messi celebrando su gol frente al PSV / EFE

Una foto de Messi celebrando su gol frente al PSV / EFE

Messi marca las diferencias en un mediocre Barça contra el PSV

Los azulgranas sellan su pase a octavos como primeros de grupo en un partido que controlaron, pero que siempre estuvo vivo

Claudia Granja @c_granjafranch

28.11.2018 22:52h

4 min

El Barça selló su pase a octavos de final como primero de grupo tras vencer al PSV (1-2) en un partido muy igualado, pese a la superioridad prevista del Barça. Los azulgranas impusieron el guión habitual del partido, pero el cambio de dibujo de Van Bommel y la presión de los locales, hicieron dudar al conjunto de Valverde que pudo verse por debajo del marcador de no haber sido por los palos. 

Messi sacó a relucir su magia para acabar con las ilusiones holandesas --un golazo solo al alcance de muy pocos-- pero ni tras el tanto del argentino y el posterior de Gerard Piqué, se dieron por vencidos. De Jong recortó distancias a falta de ocho minutos para el final y con el añadido, el partido se hizo eterno para un Barça que tuvo ocasiones de sobras para llevarse tres puntos por los que tuvo que sudar sangre. 

Dubitativos

La primera parte el PSV cedió el esférico al Barça, pero no renunció a la presión y la garra. Con un 4-4-2, mismo dibujo que el de Simeone en pasado sábado, los holandeses se protegieron del juego interior del Barcelona y dieron las bandas a Jordi Alba, Semedo y Dembelé que pese a llegar con claridad no encontraron rematadores. Un partido de esos que Suárez se hubiera hinchado a rematar, pero la falta de un delantero centro para fijar a los centrales privó las opciones más claras del Barça.

Leo Messi, con ese rol de delantero centro en el once, pero con el que se le antoja en el verde, tardó en aparecer --casi 35 minutos--, pero en apenas cinco tuvo tres ocasiones claras. Una desde fuera del área, otra más cercana y un pase a Dembelé en la que el francés decidió recortar en vez de finalizar en el que podría haber sido el 0 a 1 dada la ventaja de la que gozó. 

Demasiados riesgos

Pese a la posesión, la presión feroz de los holandeses puso contra las cuerdas al Barça. La salida de balón fue la asignatura pendiente de los azulgranas. Sin Arthur como segunda opción, Busquets se incrustó como tercer central, pero varias perdidas en zonas de creación pusieron el grito en el cielo del Philips Stadion.

Una foto de Lenglet durante el partido frente al PSV / EFE

Una foto de Lenglet durante el partido frente al PSV / EFE

La primera del partido la salvó el palo, en los primeros compases del partido tras un error garrafal del 5 azulgrana, y la segunda clara tras un remate de De Jong, se topó con el travesaño, tras otra perdida, esta vez de Rakitic. Dos ocasiones que levantaron a los hinchas presentes y que mantuvieron viva la ilusión del conjunto holandés por ganar a uno de los aspirantes al título pese ya estar eliminados.

Cambio de chip

Cambió el guión en la segunda parte y tras encontrar el tono y el ritmo en los últimos diez minutos de la primera parte –justo cuando Messi decidió aparecer en el partido— los azulgrana mantuvieron el asedio a portería rival. 

Los holandeses mantuvieron la sensación de peligro en las contadas ocasiones que tuvieron, pero el Barça puso una marca más y de las botas de Messi salió el primer tanto del partido. Recibió pasada la medular, condujo dejando atrás a dos rivales, cedió a Dembelé que se la devolvió y sacó un disparo potentísimo en una baldosa del que no se pudo adivinar la trayectoria. Un golazo para sumar su sexto gol en Champions –máximo goleador hasta ahora-- y para abrir el marcador. Un gol digno de un Balón de Oro justo la noche que se conocieron los tres finalistas donde Messi no ocupará una de esas plazas.

Una foto de Arturo Vidal disparando a puerta frente al PSV / EFE

Una foto de Arturo Vidal disparando a puerta frente al PSV / EFE

El PSV no se vino abajo, lo intentó y demostró porque es líder de la liga holandesa a cinco puntos del Ajax, pero con el marcador a favor el Barça se encontró más cómodo y seguro. Cayó Coutinho por un golpe, entró Malcom y en la falta señalada al brasileño, el capitán azulgrana se sacó de la chistera una jugada que culminó Piqué para aumentar el marcador. 

Sin la portería a cero y con un debut

Con el colchón suficiente, Malcom tuvo otra clara tras sustituir a Coutinho, pero con muy poco el PSV hizo mucho daño y en una de las internadas por banda, Angeliño encontró la testa de Luuk De Jong que marcó el gol del honor para hacer vibrar a un Philips Stadion que se entregó durante 90 minutos en cuerpo y alma a su equipo. Un gol que dejó vendido a Ter Stegen --minutos antes atajó un gol cantado de Hirving Lozano --y que alarga una racha de 15 partidos consecutivos encajando. 

Atrás quedó el 4 a 0 del Camp Nou y los holandeses hicieron valer sus virtudes. Con ocho minutos por disputar más el añadido, el PSV acorraló al Barça con la esperanza de empatar, pero los azulgranas supieron sufrir para sellar su pase a octavos como primeros de grupo pase lo que pase en el Camp Nou frente al Tottenham. Un duelo que decidirá el segundo de grupo dada la victoria de los ingleses y que deja en el aire una de las plazas para la última jornada. 

La mejor noticia --a parte de la victoria-- fue el debut de Denis Suárez. El gallego gozó de diez minutos para estrenarse en competición europea. Valverde hizo justicia a sus declaraciones y todo apunta que el 6 azulgrana será ahora el nuevo Rafinha dada la baja del brasileño. Se le vio poco, pero debutó. 

Una foto de Denis Suárez en su debut en Champions esta temporada frente al PSV / EFE

Una foto de Denis Suárez en su debut en Champions esta temporada frente al PSV / EFE

El Barça cumplió el objetivo para estar en el bombo de los primeros y consiguió su pase a octavos por duodécimo año consecutivo. 

 

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