Universo Blaugrana

Los jugadores del FC Barcelona celebran la victoria en el Santiago Bernabéu / EFE

Los jugadores del FC Barcelona celebran la victoria en el Santiago Bernabéu / EFE

Orgasmo blaugrana en el Bernabéu

Tercera victoria consecutiva del FC Barcelona en el feudo blanco

Pau Beya Acero

02.03.2019 23:46h

3 min

Un día más en la oficina. El FC Barcelona llegó, jugó, marcó, ganó y se marchó. Lo que hace unas décadas era un hito histórico hoy en día se ha convertido en algo rutinario. El 0-1 de anoche se suma al 0-3 del pasado miércoles, al también 0-3 de la temporada pasada, al 2-3 de hace dos, al 0-4 sin Messi... En los últimos años ha cambiado la historia: el feudo blanco ha pasado de ser un infierno a un jardín.

Y eso sin necesitar la mejor versión de Messi. El argentino, aunque estuvo mejor que el pasado miércoles, tampoco destacó en el duelo de Liga. Muchos de sus compañeros no tuvieron nada que envidiarle a su actuación. El Barça volvió a olvidar la Messidependencia para ganar, otra vez, al Real Madrid.

El triunfo azulgrana se cimentó en un gran nivel de la línea defensiva, que rechazó todos y cada uno de los centros laterales del conjunto blanco; y un brillante centro del campo, que con la vuelta de Arthur volvió a tener el balón. Rakitic Busquets estuvieron más cómodos y el 10, también. 

Inconmensurable Piqué

El Santiago Bernabéu vio otra gran noche de Gerard Piqué, que volvió a brillar en ese estadio que tanto lo pita y al que tanto ha hecho callar. El catalán lideró a la zaga azulgrana y lo cortó todo: centros, remates y contrataques. Incluso fue capaz de parar a Vinicius, que el miércoles lo trajo de cabeza. Hoy el brasileño no tuvo tanta participación. Aunque fue mucha si la comparamos con la de sus compañeros Karim Benzema Gareth Bale.

Piqué despeja un balón ante Sergio Ramos / EFE

Piqué despeja un balón ante Sergio Ramos / EFE

Hay que valorar también el trabajo de sus compañeros de fatigas. Clément Lenglet frenó a Bale cuando el galés tenía ganas de correr y volvió a demostrar que se lo pondrá muy complicado a Samuel Umtiti para volver a la titularidad. Jordi Alba fue una auténtica pesadilla defendiendo pero también atacando. También se merece un reconocimiento Sergi Roberto, que fue la gran sorpresa del once. El de Reus fue uno de los grandes culpables de que Vinicius estuviera completamente anulado. La defensa estuvo espléndida, como Ter Stegen, que volvió a ejercer de muro. Todos los disparos que iban entre palos topaban con la pared alemana.

Volvió Arthur y regresó el Barça

La gran noticia del partido fue la vuelta de Arthur a un once. Y el Barça lo notó. Vaya que si lo notó. El 0-3 fue mucho más abultado pero el 0-1 dejó muchas mejores sensaciones. Y el brasileño tiene gran culpa de ello. El equipo azulgrana volvió a tener el balón, la velocidad de la circulación aumentó y Messi, que necesita tener la pelota cerca, lo agradeció.

Arthur disputa un balón con Luka Modric / EFE

Arthur disputa un balón con Luka Modric / EFE

Brillantes también Sergio Busquets Rakitic. El de Badia estuvo mucho más seguro que en el duelo de Copa, y el croata volvió a realizar un gran partido en el Santiago Bernabéu. Ayudó a Sergi Roberto, recuperó una infinidad de balones y fue el autor del gol de la victoria. A falta de que Messi lo hiciera, lo hizo gol. Al más puro estilo del argentino, con una vaselina exquisita a la que no pudo responder Thibaut Courtois.

Y Messi rozó el tanto

Sin realizar su mejor partido, el 10 tuvo un par de ocasiones para volver a marcar en su jardín. En la primera parte un disparo de falta se marchó muy cerca del larguero. En la segunda, un zurdazo desde la frontal se escapó a escasos centímetros de la escuadra. Es lo que tienen los genios: un partido normal suyo es excelente para cualquier otro futbolista.

El trabajo de Dembelé Suárez pasó más desapercibido, pero fue clave para que el Real Madrid no pudiera salir cómodamente desde atrás. El FC Barcelona volvió a vencer en el Santiago Bernabéu siendo un equipo en todas las acepciones de la palabra. Todos a una volvieron a tumbar al eterno rival que está tocado de muerte. Y el Barça tiene gran culpa de ello.

 

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