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Una foto de Ernesto Valverde durante un entrenamiento del Barça / FCB

Una foto de Ernesto Valverde durante un entrenamiento del Barça / FCB

Los orígenes de Valverde en el fútbol alavés

El técnico extremeño vuelve a la que fue su casa durante tres temporadas como jugador en su experiencia previa a la élite

Claudia Granja @c_granjafranch

23.04.2019 13:22h

2 min

Ernesto Valverde vuelve a Vitoria este martes. Esta vez como técnico del Barça para medirse ante el Alavés en un partido clave para dejar la Liga vista para sentencia a falta de una victoria o un tropiezo de Atlético de Madrid el miércoles ante el Valencia para cantar el alirón definitivo. 

Un alirón que daría la tranquilidad decisiva al Barça para centrarse en Champions y que empieza por una visita a Vitoria. Tierras vascas más que conocidas para el Txingurri que, pese a su origen extremeño, fueron testigos de sus pasos definitivos en los terrenos de juego antes de dar el salto definitivo a la élite. 

Paciencia

De origen extremeño, su mudó al País Vasco junto a su familia e ingresó en el club de barrio C. F. San Ignacio, donde se formó jugador. Una vez concluyó su etapa como juvenil fichó por el Club Deportivo Alavés donde militó durante tres temporadas.  A sus 18 años recaló en el conjunto vasco en 1982 donde jugó su primera temporada en Segunda División. Adaptándose al equipo, Valverde disputó como delantero un total de seis partidos, 405 minutos y un gol que, pese a su poco protagonismo, no fueron suficientes para evitar el descenso del Alavés a Segunda B. 

Una foto de Ernesto Valverde en el Alavés

Una foto de Ernesto Valverde en el Alavés

De Mendizorroza, parando en Vizcaya, y a la élite

Continuó su aventura en Vitoria durante dos temporadas más en una categoría difícil y alejada del máximo nivel, pero no frustró su proyección. Pese a que la siguiente temporada (1983-84) su participación menguó considerablemente, con tan solo tres partidos, 179 minutos y ningún gol, la espera valió la pena. El ariete irrumpió en el equipo en su tercer año. Un total de 37 partidos, casi 3000 minutos y 17 tantos que llamaron la atención del Sestao, de Segunda División, que le incorporó a sus filas durante una temporada en la que encandiló al Espanyol y posteriormente, al Barça donde aterrizó en 1988 antes de instalarse definitivamente en el Athletic Club. 

El técnico azulgrana vuelve a pisar Mendizorroza con otras expectativas. Un campo especial para el entrenador por su pasado como jugador y la posterior rivalidad como delantero y entrenador el Athletic Club. Ahora, podría acercar el alirón definitivo del Barça en la que fue su casa durante tres años y que le regaló, aunque con mucho esfuerzo, la visibilidad para llegar a la élite. 

 

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