Universo Blaugrana

Los jugadores del Barça, celebrando el gol in extremis de Piqué contra el Sevilla | EFE

Los jugadores del Barça, celebrando el gol in extremis de Piqué contra el Sevilla | EFE

Piqué rescata la Copa de la épica

El Barça baila en un Camp Nou silencioso al ritmo festivo de las grandes noches

Víctor Malo @VMalo8

04.03.2021 00:37h Actualizado: 04.03.2021 13:38 h.

2 min

El Barça está más vivo que nunca. Por mucho que intenten hundir al club en pleno proceso electoral y que en ocasiones los errores internos de dirección acaben costando dañinas penas de telediario, el alma blaugrana ha vuelto a resurgir de sus cenizas. Sin público, y mediante la quinta prórroga de la temporada, un Barça coral se impuso a un Sevilla totalmente sometido (3-0). Ter Stegen puso el pundonor y Piqué la épica de una Copa que ilusiona mucho al barcelonismo.

Desde el Camp Nou el fútbol se siente diferente. Extrañamente vacío, se hace difícil sentir la intensidad del espíritu de la remontada en un escenario tan acostumbrado a la euforia futbolística. Sin embargo, cuando los jugadores están inspirados, la magia no falta a su cita.

Dembelé y su sistema ideal 

Ronald Koeman siguió fiel a su tradición de no tocar las cosas cuando funcionan y mantuvo el mismo once que conquistó el Sánchez Pizjuán en Liga (0-2). Con ese 3-5-2 sorpresivo que encuentra en Dembelé la gran arma secreta para desmontar la defensa rival, el Barça volvió a brillar. Y el extremo galo se encargó de marcar las diferencias en un arranque demoledor. En solo 10 minutos generó tres ocasiones buenas. En el 12 firmó un golazo.

Dembelé y Jules Koundé pugnan por un balón / EFE

Dembelé y Jules Koundé pugnan por un balón / EFE

La presión alta blaugrana fue mucho más eficaz que la del Sevilla, con un planteamiento entre valiente y arriesgado de Lopetegui, que favoreció los intereses de los hombres de Koeman, liderados por Pedri en la medular. Pero nuevamente la escasa precisión en los metros finales y la falta de puntería llevó a que el partido se complicase más de lo previsto.

La fuerza de hacer equipo 

El Barça acosó de manera insultante a un Sevilla superado en la lucha por el control del juego, pero pasaron 82 galopantes minutos entre la genialidad de Dembelé y el gol épico de Gerard Piqué. A pase, por cierto, de un Antoine Griezmann que sigue siendo decisivo a pesar de su puesta en escena fantasmal en ocasiones. Un gol legendario que seguramente nunca habría llegado si Ter Stegen no llega a parar el muy actuado penalti señalado a Ocampos.

Una vez conseguida la prórroga, en el sudado minuto 94, era un secreto a voces que la final se iba a teñir de color azulgrana. No necesitó muchos minutos el bando culé para firmar el tanto decisivo, obra del oportuno Braithwaite. Un gol decisivo para una victoria de EQUIPO que devuelve la ilusión a un Camp Nou que añora mucho a su afición.

 
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