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Gerard Piqué celebra el gol que anotó ante el Olympique de Lyon / EFE

Gerard Piqué celebra el gol que anotó ante el Olympique de Lyon / EFE

El 'Piquetón' de Piqué desató la euforia culé

El central sentenció la eliminatoria con el cuarto tanto

Pau Beya Acero

13.03.2019 23:52h

2 min

El fantasma de Kostas Manolas sobrevoló el Camp Nou tras el gol de Tousart en el 58'. Pese a la gran primera parte que cuajó el FC Barcelona, el Olympique de Lyon estaba a un solo tanto de dejar en la estacada al conjunto azulgrana. El guión parecía repetirse: los catalanes, con la eliminatoria de cara, se habían relajado mientras el equipo rival no había tirado la toalla.

La diana del francés animó a los franceses y puso el miedo en el cuerpo al Barça, algo precipitado al atisbar que había posibilidades que, menos de un año después, la historia se repitiera. Los locales fueron creciendo poco a poco, pero al acercarse a la portería rival se bloqueaban, quizás con las imágenes del Olímpico en el recuerdo.

Hasta que llegó el de siempre, Leo Messi. El argentino, con un amago, sentó a Marcelo Denayer. Su disparo, con la derecha, no fue del todo bueno. Pero gracias a la inestimable colaboración de Gorgelin, el balón entró llorando, empujado por los "va, va, va" y "vamos, vamos" que salían de la boca de los aficionados azulgrana.

Piqué, el calmador

Para el culé, sufridor de nacimiento, el 3-1 no era suficiente. Solo quedaba un cuarto de hora y los franceses tenían que marcar dos goles, es cierto. Pero eso, para el seguidor prototípico del FC Barcelona, no es nada. Y menos viendo las debacles que sufrieron Paris Saint-Germain Real Madrid la semana pasada.

Los futbolistas del FC Barcelona celebran el tanto de Gerard Piqué / EFE

Los futbolistas del FC Barcelona celebran el tanto de Gerard Piqué / EFE

Piqué, barcelonista desde pequeño, conocía como nadie la intranquilidad que padecía la afición azulgrana. Así que decidió ponerle remedio. Solo dos minutos después del tanto de Messi, se incorporó al ataque y, tras un pase del argentino, convirtió a placer. Ahora sí, sentenció el encuentro y la eliminatoria.

Los nervios acumulados se transformaron en euforia cuando el remate del catalán cruzó la línea de gol. El FC Barcelona estaba virtualmente clasificado para cuartos de final. Y no solo eso, sino que por primera vez en muchos años, en dicha ronda no estará el Real Madrid. Hasta el momento, está saliendo todo a pedir de boca.

Apagafuegos

Aunque fue lo más destacado, el partido de Piqué no se redujo al gol que finiquitó la eliminatoria. El central, una vez más, volvió a ser uno de los futbolistas más destacados del cuadro local. En la primera parte, aunque no tuvo mucho trabajo, estuvo bien colocado en todo momento.

Piqué disputa un balón con Ferland Mendy EFE

Gerard Piqué disputa un balón con Ferland Mendy / EFE

Fue tras la reanudación cuando se volvió clave. El Olympique de Lyon creció y a cada minuto que pasaba se acercaba más y más al área de Marc-André Ter Stegen. Ahí estuvo Gerard: para despejar centros, para cortar pases filtrados y para desbaratar contrataques peligrosos.

Otra noche redonda de Piqué, que a sus 32 años está pasando por una segunda juventud que reafirma las opciones del FC Barcelona a hacerse con todos los títulos.

 

 

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