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Leo Messi en el banquillo durante el partido contra el Alavés / EFE

Leo Messi en el banquillo durante el partido contra el Alavés / EFE

¿Qué gana el Barça cuando no está Messi?

No todo es malo cuando el argentino no está sobre el terreno de juego

Pau Beya Acero @pbeya96

25.04.2019 17:06h

2 min

El pasado martes volvimos a ver cómo el FC Barcelona era capaz de ganar un partido sin que Leo Messi estuviera sobre el terreno de juego. Ernesto Valverde le dio descanso al astro argentino pensando en las semifinales de la Champions y aún así el conjunto azulgrana se impuso cómodamente al Alavés (0-2).

En Mendizorroza, el equipo catalán dominó el balón durante los 90 minutos. La intención de los de Abelardo era aguantar el 0-0 tanto tiempo como fuera posible y en una jugada aislada, lograr el tanto de la victoria. Los visitantes, con largas posesiones de balón, ahogaron a los vascos y los goles de Aleñà Suárez fueron suficientes para que los tres puntos viajaran al Camp Nou.

Una foto de Carles Aleñá y Luis Suárez celebrando el gol del canterano / FCB

Una foto de Carles Aleñá y Luis Suárez celebrando el gol del canterano / FCB

El duelo ante el cuadro babazorro volvió a demostrar que, en ciertos encuentros, Leo Messi no es imprescindible. Y también enseñó que en algunos aspectos el Barça es ligeramente mejor sin el argentino que con él.

Más seguridad

Cuando el 10 falta, el FC Barcelona toma menos riesgos debido a que nadie tiene el talento de La Pulga para encarar y desbordar. Lo que provoca que las jugadas sean más largas, pues los futbolistas azulgranas tocan, tocan y tocan hasta encontrar el momento perfecto para buscar la ocasión. Eso se traduce en un mayor dominio de la posesión.

Donde más se nota la falta de Leo Messi es en el apartado defensivo. En según qué partidos, el argentino no se aplica tanto como sus compañeros en la presión y en las ayudas defensivas. Sin él, todos los futbolistas contribuyen a intentar recuperar el balón, lo que da al club catalán un plus en defensa y, sobretodo, mucho equilibrio.

Además, con el 10 en el banquillo o en la grada, el Barça es un equipo mucho más ordenado. Defensivamente y, sobretodo, ofensivamente. Nunca se sabe cuál es la posición de Messi sobre el césped. Puede partir desde la banda, buscar el balón entre líneas o bajar hasta el centro del campo para pedir el esférico. Eso el resto de futbolistas no lo hacen.

No todo es bueno

Sin el argentino encima del verde, el FC Barcelona gana unas cosas pero pierde muchas otras. Se vuelve un equipo más previsible, pues nadie tiene la capacidad de romper un partido como Messi. Ningún futbolista regatea ni ve los encuentros como él, siempre acertado en casi todas sus decisiones. Nadie sabe dar el pase idóneo en el momento indicado como él. Tampoco hay jugador alguno que dé tanta ventaja al resto de sus compañeros con balón y sin él.

Messi celebrando un gol contra el Manchester United / EFE

Messi celebrando un gol contra el Manchester United / EFE

Y sobretodo, ningún integrante de la plantilla del FC Barcelona es capaz de mantener a los espectadores pegados a la pantalla como Messi. Su calidad, su magia, son superiores a las de cualquier otro futbolista. Por eso, es evidente que el argentino será titular en los partidos decisivos del tramo final de temporada. Porque no hay nadie como él.

 

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