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Quique Setién. durante el partido del Barça contra el Granada / EFE

Quique Setién. durante el partido del Barça contra el Granada / EFE

Quique Setién rescata el sistema que le hizo grande con el Betis

El nuevo entrenador del Barça hizo algunos cambios en la formación contra el Granada

Oriol Quintana @urikingkat

20.01.2020 10:11h Actualizado: 20.01.2020 10:16 h.

2 min

El Barça mostró otra cara a la que nos tenía acostumbrados en la estrena de Quique Setién en el Camp Nou. Contra el Granada, los jugadores salieron más atentos y con más ritmo, aunque poco a poco se volvía a caer en la monotonía que caracterizó el juego de Ernesto Valverde. La gran novedad fue la formación del equipo cuando se atacaba.

La alineación era un 4-3-3 cuando era el turno de defender, pero una vez se tenía el balón se transformaba con un 3-5-2 con Ansu Fati bien abierto en la banda derecha mientras que Jordi Alba estiraba el equipo por la izquierda. En medio estaban Antoine Griezmann y Leo Messi como falsos delanteros centros, con gran movilidad. Algo que ya vimos en la etapa del cántabro en el Real Betis.

El equipo mejoró en la presión y la recuperación de balones. El Granada apenas salió y se registró el 82,6% de posesión. El Barça movió bien el balón y la nueva formación sorprendió los planes previstos de Diego Martínez, entrenador de los visitantes. En la segunda parte, cerraron mejor atrás, pero se pueden sacar algunas conclusiones interesantes.

Más opciones para los centrocampistas

El Barça jugó con tres centrocampistas -Rakitic, Busquets y Vidal- acompañados por los dos extremos bien abiertos y los dos delanteros. La nueva formación de Setién dotó a los organizadores del juego de más opciones de pase y eso se vio reflejado en el control del juego y en la posesión.

Arturo Vidal disparando a portería contra el Granada / FC Barcelona

Arturo Vidal disparando a portería contra el Granada / FC Barcelona 

La superioridad que generaban los extremos provocó que la medular se atreviera a avanzar las líneas y dificultar el juego de los visitantes que, sin apenas balón, no consiguieron atacar con constancia el arco de Ter Stegen. Todos los pelotazos del portero Rui Silva morían entre la línea defensiva y la zona de Sergio.

Presión intensa

Cuando el balón lo tenían los rivales, la formación volvía al 4-3-3. Las órdenes del nuevo técnico eran presión intensa y recuperación muy rápida. Cuando el Granada quería salir por abajo, jugando, apenas podían cruzar la línea de medios. Ansu Fati y Antoine Griezmann mordían en defensa hasta obligar a jugar en largo.

Vía juego directo, y con solamente una referencia ofensiva, tenían las de ganar la defensa azulgrana. Gerard Piqué se mostró poderoso en el juego aéreo mientras Samuel Umtiti hizo valer su gran virtud: la anticipación a los rivales. Apenas corrieron hacia atrás, destacable teniendo en cuenta que la línea estaba muy avanzada.

Sergi Roberto, clave

Sergi Roberto fue la apuesta de Setién para la banda derecha del ataque. Lo que sorprendió fue su papel durante el partido. En defensa actuaba de lateral mientras que en ataque era el encargado de cerrar el equipo por la derecha, como si de un central más se tratara, dando plena libertad a Jordi Alba.

Sergi Roberto en una acción contra el Granada / EFE

Sergi Roberto en una acción contra el Granada / EFE

Apenas subió al ataque y su función, como los dos centrales, era empezar la jugada y controlar los tempos del juego. Hizo valer su función de polivalente y su buena salida de balón es su mejor aval. Actuó de tercer defensa dando alas a los carrileros, centrocampistas y delanteros. Veremos qué papel le espera con el cántabro.

 
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