Universo Blaugrana

Vinicius le ganó la batalla a Semedo en uno de los duelos más intensos del Real Madrid contra el Barça / EFE

Vinicius le ganó la batalla a Semedo en uno de los duelos más intensos del Real Madrid contra el Barça / EFE

El Real Madrid de las ocasiones sucumbe ante el Barça de la pegada

La diferencia entre las dos plantillas más caras del mundo decide el pase a la final de la Copa del Rey

Víctor Malo @VMalo8

27.02.2019 23:57h

2 min

¿Dónde quedó la casta del Real Madrid? ¿Qué fue de aquella escuadra épica y temible que siempre luchaba hasta el final por mal –a veces condenadamente mal– que jugase? Ya no queda ni rastro. Aquel odioso equipo ha muerto.

La pegada que durante tantos años fue santo y seña del club blanco es historia. Ahora es propiedad de un FC Barcelona que ya no necesita demostrar una abrumadora superioridad sobre el rival en el verde. Le basta con la pólvora goleadora. Las tornas han cambiado.

Vuelve el acierto goleador

Venía el Barça de sufrir en tres partidos –Athletic, Valladolid y Olympique de Lyon– donde el acierto brilló por su ausencia. Los azulgranas jugaron en la tónica poco convincente de casi toda la temporada, pero la escasez goleadora hizo saltar las alarmas.

De un plumazo, a tenor de la exhibición de Messi en el Sánchez Pizjuán y del recital de efectividad que dio Luis Suárez en el Bernabéu (0-3), las dudas parecen disipadas. Sin embargo, la realidad es que el nivel de juego sigue rozando el insuficiente. Aunque suene duro, el Barça necesita mejorar.

Pólvora blanca (y mojada)

El Real Madrid fue mejor este miércoles en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey. No tuvo la posesión, pero generó mucho más peligro de la mano de un eléctrico chaval de 18 años, Vinicius Junior, que volvió locos a Semedo y Piqué.

Una foto de Vinicius Jr en el clásico copero entre el Real Madrid de las ocasiones y el Barça de la pegada / EFE

Una foto de Vinicius Jr en el clásico copero entre el Real Madrid de las ocasiones y el Barça de la pegada / EFE

Para fortuna blaugrana, el brasileño es una escopeta de feria de cara a portería. Sus errores, sumados a los de Benzema y Lucas dieron oxígeno a un Barça que por momentos se vio superado. Los de Valverde dieron la sensación de ser más vulnerables en defensa.

Suárez, Dembelé... y Ter Stegen

Sin embargo, ya entrado el segundo tiempo, la efectividad de Luis Suárez destrozó las ilusiones de un Santiago Bernabéu que empezó la jornada muy caliente y terminó helado. La conexión del delantero uruguayo con el indescifrable Dembelé –perdió sobre una decena de balones pero acertó con dos asistencias impecablesechó por tierra todo atisbo de esperanza blanca.

Una foto de Luis Suárez y Ousmane Dembelé celebrando un gol en el Santiago Bernabéu / EFE

Una foto de Luis Suárez y Ousmane Dembelé celebrando un gol en el Santiago Bernabéu / EFE

El otro jugador decisivo del Barça fue Ter Stegen. Su solvencia y seguridad bajo palos fue vital para abortar las ocasiones más peligrosas del rival. Unas paradas que, a la postre, aseguraron el triunfo.

Los cracks marcan la diferencia

Esa es la gran diferencia hoy entre el Barça y el Madrid. El club de Florentino Pérez tiene muy buenos jugadores, pero no es lo mismo desde que se fue Cristiano Ronaldo. El que preside Bartomeu tiene a los mejores del mundo. Esos pequeños matices son los que deciden los partidos.

 

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