Universo Blaugrana

Gerard Piqué discutiendo con Gil Manzano en el clásico / REDES

Gerard Piqué discutiendo con Gil Manzano en el clásico / REDES

Sergio Ramos, Piqué o Riqui Puig: los rifirrafes del clásico fuera del campo

Los jugadores de Barça y Madrid que estaban en el banquillo jugaban su partido desde allí

12.04.2021 17:12h

1 min

El clásico entre Real Madrid-FC Barcelona se vivió al rojo vivo. A medida que pasaban los minutos y el conjunto blanco se adelantaba en el marcador del Alfredo di Stéfano para acabar ganando 2-1, el hecho de que las gradas sean el nuevo banquillo de los jugadores suplentes y lesionados de los clubes de fútbol hace que se capten conversaciones muy claramente.

Ante la lluvia, tanto los futbolistas blancos como los azulgranas se colocaron el parte superior de la tribuna. El primero en gritar alguna consigna fue Sergio Ramos. El capitán blanco pidió a Jordi Alba que lanzara un balón fuera para atender a un compañero. "Tírala fuera, Jordi", gritó. Y el lateral azulgrana, deportivamente, accedió.

Sergio Ramos en el palco de Valdebebas en el clásico / REDES

Sergio Ramos en el palco de Valdebebas en el clásico / REDES

Después de eso, tanto Ramos cono Dani Carvajal presionaron al colegiado ante la falta de Sergio Busquets a Lucas Vázquez, que lesionó al lateral gallego. Pero eso fue todo durante la primera parte del encuentro.

Se calentó el ambiente

Las consignas se sucedieron sobre todo en el segundo tiempo. El Barça recortó distancias en el marcador. Piqué y Riqui Puig se volcaron sus compañeros. "Bé Òscar, bé", se escuchó en catalán a Riqui animando a Óscar Mingueza para que siguiera subiendo por la banda.

Todo estalló cuando Martin Braithwaite caía en el área blanca y no se señaló penalti: "¡Ya está bien!, "¡Qué vergüenza!", "¡Penalti, penalti!", gritaron en algunas de las expresiones reproducibles de un incrédulo banquillo blaugrana, que se levantaron de sus asientos y hacían gestos de indignación.

Luego, se escuchó un desesperado "¡Ya era hora!" cuando el colegiado enseñó la segunda tarjeta amarilla a Casemiro. Y al término del partido, Piqué estalló cuando vio que el tiempo añadido era sólo de cuatro minutos: "¡Son cinco minutos!, "¡cinco minutos!". Por eso, al acabar el encuentro, el central catalán bajó al césped a hablar con Gil Manzano, siendo reprendido por Luka Modric.

 

 
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