Universo Blaugrana

Una foto de archivo de Ernesto Valverde en un entrenamiento / EFE

Una foto de archivo de Ernesto Valverde en un entrenamiento / EFE

El tormento que persigue a Valverde en el Barça

El técnico azulgrana no encuentra el remedio para la hemorragia que desangra al equipo en defensa

Yago González

07.11.2018 11:55h

2 min

El FC Barcelona es líder destacado de la Liga. Está matemáticamente clasificado para los octavos de final de la Champions cuando todavía faltan dos partidos para que se cierre la fase de grupos. Y avanza sin sobresaltos en la Copa del Rey. Pocas cosas se le pueden achacar al conjunto dirigido por Ernesto Valverde. Sin embargo, el equipo tiene una asignatura pendiente.

Más allá de algunos despistes puntuales y del exceso de confianza del equipo cuando se enfrenta a rivales inferiores, el problema que atormenta al Txingurri es la facilidad con la que el equipo encaja goles. Incluso los clubes más modestos han perforado con suma comodidad la portería azulgrana. El Barça de Valverde se ha convertido en un coladero atrás.

Lo más sorprendente del asunto es que Ter Stegen ha salvado al equipo en infinidad de ocasiones. El cancerbero ha demostrado un gran acierto bajo palos. Es un verdadero seguro para la portería azulgrana. Pese a todo, el gol que el Inter de Milán le endosó este martes supuso el decimoctavo tanto que encaja el guardameta alemán en los 16 partidos que ha disputado esta temporada.

Fragilidad defensiva

En lo que va de curso el Barça solo ha conseguido dejar la portería a cero en cinco ocasiones. En la Liga los azulgrana han recibido 14 goles en 11 partidos, lo que arroja una media de 1,27 goles encajados por encuentro. Una cifra escandalosa para el líder de la competición, y que no se vivía en el Camp Nou desde la temporada 2000-01, cuando entre Reina, Dutruel y Arnau el equipo promedió 1,5 goles en contra por partido.

La desajustada defensa azulgrana preocupa sobremanera a Ernesto Valverde, quien la temporada pasada destacó, precisamente, por la solidez defensiva de su equipo. El Barça alzó el campeonato liguero encajando apenas 0,76 goles por partido. De hecho, llegó a promediar 0,55 durante los primeros 29 partidos, pero se relajó al final, iniciando una peligrosa dinámica que se ha prolongado hasta el momento presente.

Icardi celebra el gol conseguido contra el Barça / EFE

Icardi celebra el gol conseguido contra el Barça / EFE

El Txingurri ha tratado de analizar el problema en numerosas ocasiones: “Trabajamos con riesgo, como siempre ha hecho el Barcelona, pero también queremos que el contrario nos haga pocos goles. Este año estamos peor en este sentido. Pero sabiendo que tenemos que mejorar, lo importante es la diferencia de goles. Me quedo también con la cantidad de veces que el rival nos llega. Y ahí estamos viendo que a menudo nos llegan poco y aciertan mucho”, explicó Valverde.

El consuelo de la delantera

De momento, el técnico se consuela con el poder realizador de sus delanteros, quienes minimizan los terribles daños que sufre el equipo atrás. Pero la racha goleadora no deja de ser intermitente, como se demostró este martes en Milán, y los errores defensivos, a la larga, pueden condenar a un equipo extremadamente frágil atrás.

 

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