Universo Blaugrana

Una foto de Ernesto Valverde durante el Barça - Villarreal / EFE

Una foto de Ernesto Valverde durante el Barça - Villarreal / EFE

Valverde salva la primera bola de partido (no será la última)

El técnico extremeño sumó tres puntos en feudo azulgrana para rebajar la tensión, aunque el equipo no convenció

Claudia Granja @c_granjafranch

25.09.2019 15:15h Actualizado: 26.09.2019 02:08 h.

1 min

Victoria, tranquilidad pero sin tiempo para celebraciones, ya viene una nueva prueba. El calendario del Barça no da tregua y tras vencer al Villarreal (2-1) este martes en el Camp Nou, los ánimos se han apaciguado. Tres puntos vitales que mantienen el feudo azulgrana como el fortín del equipo de esta temporada y que calman la tensión que rodea al barcelonismo en estos primeros meses de competición. 

Los azulgranas volvieron a la senda de la victoria, pero mostraron una versión muy distinta a los encuentros ante el Betis o el Valencia. Sin goleadas, sin fútbol eléctrico y sufriendo hasta el pitido final ante un Villarreal que creyó en la remontada hasta el último suspiro. Valverde respira, pero no tranquilo. Los azulgranas son --a falta de que se jueguen este miércoles y jueves el resto de partidos intersemanales--  cuartos con diez puntos. Eso sí, sin margen de error.

Valverde ganó su primera apuesta tras el empate en Dortmund y la derrota en Granada, pero el sábado se repite el escenario. Expedición a domicilio a un estadio siempre complicado y con un equipo que genera muchas dudas fuera de casa. Una oportunidad de oro para rehacerse y conseguir la primera victoria lejos de la capital catalana que podría marcar la ascensión definitiva del equipo. 

Mensaje colectivo

Este Barça no convence y a 25 de septiembre todavía se mantiene el discurso de la paciencia. Piqué, Griezmann, Firpo... Todos abogan por la calma y piden tiempo para un equipo que, aseguran, "puede mejorar". "Todavía no estamos a nuestro mejor nivel". 

Una foto de Ernesto Valverde durante una rueda de prensa / EFE

Una foto de Ernesto Valverde durante una rueda de prensa / EFE

Todos comparten un mismo discurso para tranquilizar a una hinchada preocupada por el inicio de Liga y por las sensaciones del juego azulgrana. La Champions vuelve a ser prioridad absoluta y Dortmund ahondó en la crisis pese a cosechar un empate. La victoria balsámica ante el Villarreal amaina el chaparrón, pero de caer de nuevo ante el Getafe volverá el runrún. 

Valverde está bajo el foco mediático. Ganar en casa le da oxígeno, pero si no se cambia definitivamente la dinámica, volverá a ser el nombre que pida el barcelonismo. 

 
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