Hablemos del Barça

En el nombre de Messi

Dagoberto Escorcia

Dagoberto Escorcia @Dagoesco

08.03.2021 13:58h Actualizado: 08.03.2021 13:58 h.

1 min

La arrolladora victoria de Joan Laporta en las elecciones a la presidencia del Barça me ha hecho retroceder al 2003, cuando teníamos 18 años menos y más razones para sonreír que en estos tiempos. Cuando la palabra pandemia apenas existía en el vocabulario científico, no usábamos mascarilla, tampoco respetábamos las distancias, moríamos de otras enfermedades, los emprendedores pensaban en abrir sus negocios y no en cerrarlos, y se podía ir al bar de la esquina a cualquier hora. 

Entonces dirigía la sección de Deportes de La Vanguardia y abrimos el suplemento de Deportes de aquel lunes con el título de “Llega el cambio”. Y recuerdo que la crónica de Albert Gimeno, con el que compartía la dirección de la sección, se titulaba “En el nombre de Beckham”. Explicaba Gimeno que el activo de Laporta para cautivar el voto mayoritario del socio había hablado en inglés. Lo que él bautizó como el efecto Beckham. Entonces Laporta derrotó a cinco candidatos: Lluís Bassat, Jordi Majó, Josep Martínez-Rovira, Josep María Minguella y el fallecido Jaume Llauradó. El publicista Bassat fue el que mejor definió el triunfo aplastante del joven Laporta, que entonces tenía 40 años: “Nosotros llevábamos un Ferrari, pero Beckham ha sido un F-1”.

Entonces, como este pasado domingo, los candidatos se abrazaron y mostraron cordialidad, y el discurso del vencedor fue conciliador, que incluso honró la figura de Josep Lluís Núñez. Entonces la masa social del barcelonismo votó por la juventud pese a que Bassat llevaba en sus filas a Pep Guardiola. Dieciocho años más tarde, el socio ha elegido la nostalgia, el recuerdo de los éxitos deportivos, y las dos promesas de Joan Laporta: la experiencia que le compromete a no cometer los errores del pasado y especialmente el efecto Messi. Cuando advirtió a Víctor Font y a Toni Freixa, y de paso a todos los socios, de que Messi solo se quedaría en el Barça con él de presidente, Joan Laporta mandó a la lona a sus adversarios, o como diría Bassat, se convirtió en un F-1. Toca a todo el barcelonismo apoyar al presidente Laporta, como ya hizo hace 18 años.

 
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