Hablemos del Barça

Víctor Malo

Un mago y 21 aficionados

Víctor Malo

Víctor Malo @VMalo8

30.10.2019 00:56h Actualizado: 30.10.2019 02:36 h.

1 min

Magia. Un apodo que los madridistas Iker Casillas y Sergio Ramos le pusieron en su día a Isco Alarcón sin tener ni pajolera idea de lo que hablaban. Porque es cierto que el malagueño tiene un gran talento, pero nada que ver con lo que hace el mejor de todos los tiempos. El único y verdadero mago de este deporte.

En días como este martes queda más claro que nunca y lo único que da un poco de rabia es que ya no sea cada noche igual. Los años pesan. Pero cuando muestra su versión mágica, es realmente maravilloso. Una delicia para los sentidos.

Corre, regatea, burla a los rivales con sutileza, distribuye, mira, piensa más rápido que nadie, regala paredes, asistencias de genio y goles antológicos. Hace todo lo que le da la puñetera gana y no queda más remedio que mirarlo embobado mientras cae la baba.

El mejor de todos los tiempos deja a los 21 profesionales que comparten terreno de juego con él a la altura de meros aficionados. A su lado no parecen de los mejores del mundo. Da la sensación de que son mediocres.

Y mediocre es el juego desplegado por un Barça que tiene más pegada que fútbol. Endosa cinco golazos al Valladolid pero no transmite una sensación de superioridad a través de su fútbol, sino de voracidad. Son letales porque son mejores, pero no lo demuestran del todo.

Marca el defensa Lenglet tras una acción de juego parado, marca Arturo Vidal en una jugada al espacio que cuenta con la visión privilegiada del mejor de todos. El propio mago marca de falta magistral enganchada al palo, otra vez acción parada. Y, luego, tras un segundo tiempo de siesta, lo vuelve a hacer con una clase inigualable para, en los instantes finales, regalar una última asistencia de genio a su amigo Luis Suárez en acciones más de contra que propias del juego de posición. 

Pero es él y no el equipo quién genera todo ese desequilibrio. Solamente él induce a pensar que el Barça ha hecho un partidazo cuando eso es falso. Tiene tanto poder de atracción, tanta influencia, que lleva a la confusión. Pero la conclusión es clara: el equipo debe mejorar.

 
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