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Una foto de Rafinha lamentando una ocasión / FCB

Una foto de Rafinha lamentando una ocasión / FCB

Rafinha: el mal ejemplo del club a La Masía

Claudia Granja @c_granjafranch

07.09.2019 21:19h

2 min

Otra vez. Eso debió pensar Rafinha y miles de seguidores azulgranas cuando este lunes, a escasas horas del cierre de mercado, el Barça oficializó la cesión de Rafinha al Celta de Vigo por segunda vez en su carrera y tercera desde que es jugador del primer equipo. No importó el historial que sostiene como azulgrana, la proyección deportiva que tiene un jugador de su perfil --amoldable a distintas demarcaciones en el verde-- las buenas sensaciones que había desprendido su juego en este inicio de competición y más importante, el respeto y profesionalidad que ha mostrado siempre pese a las lesiones y el escaso protagonismo que ha tenido en el Camp Nou. 

Vuelve al club donde pegó el estirón para reencontrarse con Denis Suárez, y de nuevo tendrá una oportunidad para reivindicarse y mostrar su mejor versión. En un club que le aprecia, que le dará los minutos que necesita --especialmente tras la lesión sufrida el curso pasado-- y donde cumple con su prioridad: jugar. 

El caso de Rafinha es uno más de decenas de canteranos que se han visto frustrados en su ascensión al primer equipo, pero con una diferencia. Su protagonismo depende del entrenador y este verano, también ha dependido de Neymar, aunque finalmente no haya llegado. Junto a Carles Pérez y Griezmann alegró la noche al Camp Nou ante el Betis y solo el gol empañó una noche mágica en su regreso ante su afición.

Frustrante

Rafinha está feliz de volver a sentirse importante en el Celta, a falta de que se retome la competición, y su felicidad profesional es un deseo que sostenemos todos los aficionados culés, pero, personalmente, es un caso que me molesta. Por cómo se han dado los hechos y porque a pesar de la decisión del jugador, el club ha sido profundamente injusto con él. Un profesional como la copa de un pino, igual que Rakitic, al que han vapuleado según los intereses de cada temporada y que, al contrario de otros, apenas ha tenido oportunidades claras y una continuidad suficientre para reivindicarse. 

¿Cómo puede ser que Rafinha acabe en el Celta y Dembelé siga en el Camp Nou? Que alguien me lo explique. Todos quieren triunfar de azulgrana, pero su salida responde a una pérdida de valores del club incomprensibles. El francés defiende que quiere triunfar de azulgrana, que es su sueño y que quiere ser candidato al Balón de Oro. Pero mientras se llena la boca de sueños banales, no actúa como un jugador de élite. Ni come, ni duerme, ni entrena como Rafinha u otras decenas de canteranos que sueñan con tener tan solo una décima parte de las oportunidades que se le han dado a Dembelé

Soy la primera que sostiene que la cantera ha perdido la paciencia que conlleva ser jugador del Barça y que son pocos los que todavía tienen esperanzas, y calidad, para encontrar una oportunidad en el primer equipo. Ejemplos como Riqui Puig o Carles Pérez. Pero a su vez, entiendo su postura. Es algo que parece que empieza a cambiar de nuevo, con los nuevos galones de Paco Seirul·lo en el Barça, pero no todo está hecho. Cambios de estrategia en la metodología de entrenamientos fueron el primer síntoma. El regreso de Neymar, que apoyé con tal de dar salida al incordiante Mosquito, es otra evidencia de que las cosas no se han hecho bien. Y una razón para enfadar a muchos canteranos y en este caso también a Rafinha

De nuevo tiene otra oportunidad para sonreír, aunque sea lejos del Camp Nou y ojalá acalle con su juego a todos los que facilitaron y potenciaron su salida. Rafinha a quien han ninguneado pese a dalor todo y se sigue proclamando "eternamente culé".  Vuelve pronto, pero ara quedarte.

 

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