Marçal Lorente

15.09.2021 10:14h

2 min

Para algunos Valverde era malo. Setién, un desastre. Y Koeman, tampoco vale. A ver si los malos van a ser otros que llevan unas cuantas temporadas arrastrándose tras haber olvidado la cultura del esfuerzo en el cajón de algún despacho de negocios. Lo grave no fue la goleada encajada ayer ante el Bayern. Ni terminar el partido sin un solo disparo a puerta. Ni la inoperancia e impotencia mostrada por el equipo azulgrana. Lo realmente patético es que hacía décadas que el Barça no empezaba una temporada sabiendo que tiene una plantilla mucho peor que las de sus rivales más directos y sabiendo de antemano que no está entre los favoritos a ganar la Champions ni la liga. Ya le han echado la culpa a Bartomeu, a Tebas y ahora a Koeman. Pero Laporta dijo que “no hay temporadas de transición, retornaremos la ilusión al barcelonismo” y, de momento, el pobre no está teniendo suerte en sus decisiones de mejorar la plantilla. En teoría, Koeman tiene los días contados pero lo aguantarán porque si se lo cargan se quedarán sin escudo. Y porque Jordi Cruyff no tendrá el valor de coger el banquillo porque, con el nivel de este equipo y la exigencia que hay en el Barça, sabe que está condenado al fracaso. Y quedará más patente que no es un problema de entrenador sino de plantilla.  De plantilla descompensada y despotenciada. Prescindir de Messi y Griezmann, los dos máximos goleadores del equipo, el mismo año. No renovar a Ilaix, que era el canterano con más talento. No reforzar los laterales ni la defensa con algún jugador consolidado (Eric García es todavía un proyecto) cuando ha sido el déficit que se viene arrastrando las últimas temporadas es un error mayúsculo. Los veteranos son ya muy veteranos, y llevan temporadas no dando la talla, y los jóvenes son todavía niños imberbes. El problema es que no hay ni director deportivo que sepa detectar los errores deportivos cometidos en el diseño de la pantalla para corregirlos. Por ejemplo, a Sergi Roberto, que le quedan 8 meses de contrato y ya aceptó una rebaja del 25% de su ficha, la actual estructura le quiere renovar por criterios deportivos, o sea, que tienen la convicción de que su rendimiento de los ultimo años ha sido suficiente como para ganarse su continuidad. La situación financiera del club era complicada, es una obviedad, pero a la hora de la verdad, según Roures y Tebas, testigos presenciales, la no renovación de Messi no ha obedecido a cuestiones económicas sino a criterios deportivos, han dicho. Pero si además de estar en una complicada situación económica dices no a ingresar los 270 millones de CVC, dices no a ingresar 250 millones por la venta del 49% del Barça Corporate, y no solo no encuentras ni un solo sponsor nuevo sino que ya llevas tres directores comerciales cesados, y te desprendes de Messi, tu mejor activo deportivo y comercial, estás agravando la situación que dejó la anterior directiva, en lugar de mejorarla.

Tengamos paciencia. Hay que dar tiempo a una plantilla con más futuro que presente. Esto acaba de empezar y el equipo mejorará a medida que se vayan recuperando los lesionados porque peor que contra el Bayern y el Getafe es difícil, pero no nos engañemos, deportivamente, el Barça ha bajado dos peldaños de nivel. Y eso ya se ha visto al tercer partido de la temporada cosa que no había sucedido desde hace mucho tiempo.

 
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