Hablemos del Barça

Lluís Regàs

La maldición del nuevo Camp Nou

Lluís Regàs

Lluís Regàs @LluisRegas

04.04.2020 01:50h

1 min

El futuro del Barça es incierto. La crisis del coronavirus impactará en las cuentas de los grandes clubes, que ya asumen un mercado de verano/otoño a la baja y grandes ajustes en sus economías. Las pérdidas serán millonarias y se tendrán que tomar decisiones impopulares en las oficinas del Camp Nou.

Hablar ahora de Lautaro o Neymar es un brindis al sol. Una ilusión a medio o largo plazo. Antes de fichar, el Barça tendrá que soltar lastre. El coste de su plantilla es insostenible. El ejercicio actual acabará con pérdidas y no será fácil ajustar el presupuesto de la próxima temporada. El choque entre los intereses deportivos y las necesidades económicas está garantizado.

La nueva realidad también complicará la necesaria y deseada reforma del Camp Nou, un proyecto maldito que ya suma dos décadas de frustraciones. Si el proyecto del Barça 2000 fracasó por el rechazo masivo de los vecinos de Les Corts y la remodelación de Norman Foster fue una víctima colateral de la guerra entre Laporta y Les Corts, el nuevo Camp Nou va para largo y podría ejecutarse con algunos recortes que no estaban contemplados hace un mes.

La junta directiva que preside Josep Maria Bartomeu no lo tendrá fácil para lograr los 800 millones que necesitará para remodelar el Camp Nou y construir el nuevo Palau Blaugrana, repensado con capacidad para 15.000 espectadores.

Los socios del Barça aprobaron, en referéndum, el proyecto más importante del siglo XXI en 2014. Las obras debían comenzar en 2017 y terminar en 2021. Desde entonces, y por motivos varios, los plazos se han dilatado. La transformación del estadio difícilmente comenzará este verano y no digamos ya el futuro pabellón polideportivo.

A la espera de noticias sobre la reanudación de las competiciones y del futuro del Camp Nou, el regreso de los aficionados a los grandes recintos deportivos es toda una incógnita mientras no se encuentre una vacuna contra el coronavirus. Las dudas y los temores son más fuertes que las certezas y las ilusiones en el mundo del fútbol, una poderosa industria que no escapará del virus que cambiará nuestras vidas.

 
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