Hablemos del Barça

Núria Casas

La verdadera psicología de un equipo

Núria Casas

Núria Casas @casasnuria

23.03.2021 12:35h

1 min

¿Os acordáis de Joaquín Valdés? El psicólogo que trajo Luis Enrique para el equipo en su era como entrenador. Fue muy cuestionado y ninguneado por el equipo que no confiaba en discursos más propios de un coach, desnaturalizado del día a día y del modo de entender el rol de cada uno de ellos dentro del vestuario. Más tarde, Leo Messi confesó a principios de esta temporada en el programa de Jordi Évole que ha requerido de un psicólogo en los últimos tiempos: para afrontar situaciones persones pero también profesionales que todas ellas forman una mezcla. En los tiempos que vivimos, de pandemia, se ha puesto encima de la mesa la importancia de la salud mental. No lo dicen sólo los diputados a grito 'pelao' en un Congreso. También los expertos sanitarios como el presidente del Col·legi de Metges de Barcelona, Jaume Padrós. Ser conscientes de la importancia de este buen síntoma, nos puede hacer entender el por qué estamos viendo otro Barça desde hace un par de semanas. Aunque vayan acumulando datos de récord, los de Koeman demostraban un mísero papel en el césped que se ha revertido con la llegada del nuevo presidente Joan Laporta.

Es importante poner de relevo la actitud de desidia que había dentro del vestuario con la otra presidencia. Este equipo tiene mucho talento y lo he dicho infinidad de veces pero había desapego. Incluso Messi, en los últimos tiempos, no era tan puntual ni disciplinado en los entrenos como siempre se le ha reconocido de puertas a dentro. La 'buena onda' que aporta Laporta se ve en la cara y la cruz de la ida y vuelta contra el PSG. Es momento de aprovechar este revulsivo, ser conscientes de la importancia de la actitud pero también no caer en otras latitudes que pueden ser peligrosas, depende de cómo. Por ejemplo, no se puede vivir de la añoranza. Piqué dijo que fueron muy felices con el anterior mandato de Laporta pero es el primero que debe saber que ahora ya tiene 34 años. O que Dembelé, pese a un estado mejorable, no es lo que necesita este equipo. Combinar la ilusión para fortalecer la salud mental del equipo con la exigencia y la mano dura en la toma de decisiones, será el equilibrio que tendrá que sopesar Laporta en un mar de meses.

 
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