Culemaníacos

Una foto de Neymar Jr. durante un partido del Barça / Twitter

Una foto de Neymar Jr. durante un partido del Barça / Twitter

Neymar y el "se fue por dinero" que le cierra las puertas del Barça

La afición azulgrana se posiciona en contra del regreso del brasileño al que consideran un mercenario

Claudia Granja @c_granjafranch

20.09.2019 19:59h

2 min

Neymar Jr. protagonizó, por segundo mercado consecutivo, el culebrón del verano. Su regreso al Camp Nou estuvo más cerca que nunca tras dos años en el Parque de los Príncipes, pero las exigencias económicas del PSG y la imposibilidad de llegar a un acuerdo frustraron una operación histórica en todos los sentidos.

El brasileño quería volver a jugar junto a Leo Messi, el vestuario aceptaba su regreso, y además la dirección deportiva y Ernesto Valverde avalaban su fichaje. Ahora, con las puertas cerradas del mercado, su llegada se postula para el verano de 2020, aunque no se descarta una tentativa en enero, pero el escenario es el mismo.

Un montante económico estratosférico y una división en el barcelonismo en todas sus esferas --afición y directiva-- preocupante.

La opinión pública

Su posible llegada ilusionó a muchos, mientras que otros no olvidan las formas y los motivos que le llevaron a salir del Camp Nou. Culemanía ha salido a la calle y la opinión de la afición, tres semanas después del cierre de mercado, se mantiene intacta. 

División de un 50% de la afición. Muchos no olvidan los grandes años que firmó vestido de azulgrana junto a Messi y Suárez y confiesan públicamente su decepción: "Yo quería que viniera" o "Estoy decepcionado por no ficharle" argumentan algunos. Otros más optimistas, quieren que regrese y no pierden la esperanza: "Vendrá en diciembre o en verano, pero vendrá,  es uno de los tres o cuatro mejores jugadores del mundo, hay que ficharle". 

Ni olvido, ni perdón

Pero otra parte de la afición lo tiene claro. Pese al mal inicio liguero, las dudas que genera el juego azulgrana y la falta de victorias. No olvidan por qué se fue y parece una condena eterna. "Se fue por pelas, y que se quedé ahí por lo mismo" o "Encantado con esta plantilla, mejor que no venga. Tenemos equipo para competir sin él". Son algunos de los argumentos que se repiten donde la palabra más usada es "dinero". 

Ese mismo que dejó en las arcas azulgranas y que se fue en dos fichajes poco fructíferos hasta la fecha. Philippe Coutinho, cedido al Bayern de Munich, y Ousmane Dembelé, perseguido por las lesiones. Si su fichaje se vuelva a intentar --otros consideran que fue un movimiento de "cara a la galería"-- la directiva azulgrana tiene un año para hacer cambiar de opinión al 50% del barcelonismo y sobre todo, al jeque Nasser Al-Khelaïfi.

 
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