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Joan Laporta, presidente del Barça, en el Hospital de Sant Pau de Barcelona / ESTIMEM EL BARÇA

Joan Laporta, presidente del Barça, en el Hospital de Sant Pau de Barcelona / ESTIMEM EL BARÇA

La Champions agrava los frentes abiertos de Laporta

La gestión del actual presidente está marcada por las desavenencias entre directivos y avalistas

Lluís Regàs @LluisRegas

11.12.2021 23:59h

3 min

El FC Barcelona está muy tocado. En crisis. Y, lo peor, en el Camp Nou no se vislumbran soluciones mágicas para revertir un panorama que se complica día tras día. Cuando todavía no se ha llegado al parón de invierno, el equipo azulgrana es séptimo, a 16 puntos del Real Madrid, ha sido eliminado de la Champions y el club palidece por culpa de una economía muy precaria. Según Joan Laporta, presidente del Barça, la deuda actual del club es de 1.350 millones de euros y el pasado ejercicio se saldó con 481 millones de euros. Al hinchar las pérdidas del curso anterior, los problemas para fichar jugadores se han multiplicado. Igual que las tensiones internas.

Laporta tuvo que hacer ejercicios malabares en su junta directiva. Hoy, ni están todos los que debían estar durante la campaña electoral ni todos los que están estaban en el imaginario del actual presidente del Barça. La necesidad de avalar 124’6 millones de euros explica, por ejemplo, el nombramiento de Eduard Romeu como vicepresidente económico. O la presencia de Antonio Escudero, vicepresidente del área social. 

Juego de equilibrios

Laporta tiene que hacer, todavía hoy, un juego de equilibrios. La relación entre directivos afines al presidente y algunos avalistas o ejecutivos no es la mejor. Al máximo dirigente y a algunos hombres de confianza les dolió, por ejemplo, la ausencia de Escudero en la segunda jornada de la asamblea de socios compromisarios. Ese día, la junta directiva sometió a votación la supresión de la Confederación Mundial de Peñas. La propuesta de Laporta no prosperó por solo dos votos. Uno pudo haber sido el de Escudero. Otro el de Jaume Guardiola, baja por motivos personales. En los últimos meses también se han deteriorado las relaciones entre el máximo dirigente y Jaume Roures, fundador de Mediapro, que avaló a la junta directiva tras su victoria en las urnas.

Jaume Roures y José Elías, todavía avalistas de la junta de Laporta / CM
Jaume Roures y José Elías, avalistas de la junta directiva del Barça / FOTOMONTAJE

En los últimos meses, en la cúpula del Barça ha habido discrepancias en asuntos muy importantes. Por ejemplo, en la renovación de Messi. Laporta, finalmente, descartó la continuidad del astro argentino por motivos económicos tras ser presionado por los avalistas y por el CEO del club, Ferran Reverter. La cesión de Griezmann al Atlético de Madrid fue otro duro golpe para muchos directivos, preocupados por el debilitamiento de la plantilla barcelonista.

El despido de Koeman

La gestión de Laporta con Xavi tampoco fue modélica. Y mucho menos con Ronald Koeman. El presidente del Barça nunca quiso al holandés como entrenador. No quiso ratificarlo tras ganar la Copa del Rey y en mayo le comunicó que sería destituido si encontraba un sustituto. Se lo dijo a Koeman y a todos los medios de comunicación. Su conversación para seducir a Pep Guardiola no prosperó y Koeman continuó como técnico del primer equipo.

El pasado mayo, Xavi ya era el candidato mejor posicionado para relevar a Koeman. Laporta, sin embargo, no contactó con el técnico de Terrassa. Estaba molesto porque no rompió con la candidatura de Víctor Font. Quería que le apoyara públicamente, pero Xavi se mantuvo en un discreto segundo plano, sin pedir el voto para nadie. Desesperado por la falta de conversaciones con el club, el actual entrenador del Barça renovó su contrato con el Al-Sadd.

Laporta y Xavi, eufóricos, en la presentación del técnico ante la afición del Barça / EFE
Xavi y Laporta, eufóricos, durante la presentación del técnico del Barça / EFE

Cinco millones de euros por Xavi

Terminado el verano, Laporta retomó su contacto con Xavi. Koeman estaba sentenciado. Su despido era cuestión de tiempo. Alejandro Echevarría ejerció de intermediario entre el presidente y el entrenador, que apretó mucho para desvincularse del Al-Sadd. El problema es que el club cataría exigió el pago de cinco millones de euros que Laporta se hubiera ahorrado en verano.

Solucionados todos los problemas, Xavi fue presentado por todo lo alto en Barcelona. Su fichaje suscitó una gran ilusión en todos los sectores del club. El técnico aseguró que rescataría el estilo de juego de Johan Cruyff y Pep Guardiola, pero su Barça sigue sin convencer. Todavía no ha jugado un partido completo a buen nivel y las derrotas ante el Betis y el Bayern han tenido un efecto devastador.

Europa League

El futuro del Barça pasa por la Europa League y por mejorar en la Liga. Ganarla parece una utopía y en el Camp Nou todos, o casi todos, darían por bueno que el equipo acabara entre los cuatro primeros. El Barça de Laporta no está para grandes gestas.

 
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