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Laporta se rasca el ojo ante la sangría de los representantes / EFE

Laporta se rasca el ojo ante la sangría de los representantes / EFE

Las comisiones que inducen a Laporta a incurrir en contradicción

El presidente del Barça se aferra a la falta de transparencia para denunciar prácticas que comparte con Bartomeu

Víctor Malo @VMalo8

04.02.2022 00:48h

3 min

Joan Laporta se inventó un nuevo delito el pasado martes 1 de febrero en la rueda de prensa donde presentó los resultados del forensic: el delito de falta de transparencia en el pago de comisiones. El presidente del FC Barcelona, abogado de profesión, criticó las comisiones de fichajes pagadas por Josep Maria Bartomeu durante su etapa en la presidencia del club por corresponder a "pagos sin causa, pagos con causa falsa y pagos desproporcionados". Sin embargo, durante la rueda de prensa llegó a responder a pregunta de Culemanía que "aquí, lo que veo más flagrante, más punible, es que no ha habido transparencia". 

Justo antes de emitir esa sentencia, había declarado lo siguiente: "Yo en el pasado actué siempre correctamente, pagué por las operaciones lo que se tenía que pagar, las comisiones que correspondía, y lo expliqué". Es decir, Laporta reconoce que pagó comisiones posiblemente también muy elevadas, pero parece afirmar que en su caso no había nada punible porque él lo explicó todo. En cambio, las comisiones que pagó la junta de Bartomeu podrían ser punibles porque no fueron transparentes. 

Antes de estas declaraciones trató de sacar más punta al lápiz: "La Fiscalía determinará si estos pagos de comisiones millonarias por comprar al jugador y también por venderlo, y que además no cobra directamente el comisionista que hizo la operación, sino también otras personas o sociedades que intervienen y que genera unas retenciones que ha provocado que el club tenga que regularizar una situación anómala, que estará bajo investigación de la Fiscalía, pero que nos ha llevado a pagar tres millones de euros a Hacienda para preservar el club, es delito o no". Es decir, Laporta no se moja sobre si las conductas son delictivas o no, y ni siquiera afirma que él no las hiciese en el pasado, lo único que argumenta es que él fue transparente y Bartomeu no lo fue. Y que la Fiscalía debe determinar. 

Operaciones en tela de juicio en los dos bandos

Sorprende el argumentario del presidente en este caso puesto que son conocidas operaciones de su anterior mandato donde se abonaron elevadas comisiones por fichajes: Maxi López, Keirrison, Henrique y, sobre todo, Ibrahimovic. En cambio, su junta directiva ha puesto en manos de la justicia operaciones como la de Malcom por la comisión que se llevaron los Minguella, la de Rakitic, porque se le pagó una "comisión" que en realidad era una compensación salarial por rescisión de contrato para irse a un club el Sevilla que le pagaba menos --es lo mismo que ha hecho el Arsenal con Aubameyang-- y, sobre todo, la de Griezmann.

Esta última es la más escabrosa porque se dice que podría estar implicado el que fuera abogado del presidente Bartomeu en el caso Neymar, José Ángel González Franco. Sin embargo, ambas partes lo niegan con rotundidad y según ha podido saber este medio lo único que cobró el penalista fue un pago del propio Griezmann por intermediar con el Barça. 

Neymar, Haaland y Griezmann, fichajes llenos de comisiones / CULEMANIA

Neymar, Haaland y Griezmann, fichajes llenos de comisiones / CULEMANIA

Otro de los casos con los que Laporta se muestra más crítico es con el fichaje de Neymar. Ahí, saca pecho y defiende su manera de hacer las cosas: "Lo que no haré será disfrazarlo, decir que hemos pagado 17 millones y que luego se hayan pagado 40 al padre… y decir que estos 40 no es más salario del jugador, sino que es traspaso… si podemos traer a un jugador que requiere pagar una comisión impactante --en alusión a Haaland--, lo explicaré. No voy a esconder, cómo ha pasado [con Sandro Rosell], que primero ha costado 17, luego 57 y luego el precio final fue 120. Eso no lo haré. Si se produce algo con un jugador que nos interesa, máxima transparencia”. 

Como bien dice Laporta, todo ello está en manos de la justicia, pero llaman la atención estas guerras intestinas que vuelven a judicializar el club por prácticas y conductas que son muy similares en ambos bandos: laportistas y los ahora llamados bartorrosellistas

 
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