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El Espai Barça, simulado en una Barcelona nocturna / FCB

El Espai Barça, simulado en una Barcelona nocturna / FCB

El riesgo de la nueva financiación del Espai Barça

Los peligros que asume la directiva azulgrana de no pagar el amplio préstamo

Ángel Álvarez

17.10.2021 00:37h Actualizado: 17.10.2021 13:15 h.

2 min

El Espai Barça es uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años en el fútbol mundial. La expectativa generada por el FC Barcelona lo hace ver como la solución ideal para los problemas económicos que atraviesan desde la pandemia del coronavirus; sin embargo, la directiva de Joan Laporta ha tomado la decisión de pedir un préstamo desorbitado a Goldman Sachs para financiar el nuevo estadio, el cual costará 1.500 millones de euros. Esa cifra se suma a los 595 millones que otorgó la empresa estadounidense, dejando un peligroso monto de 2.100 millones. Un reto que debe asumir la institución catalana, porque de lo contrario estará enfrentándose a la posibilidad de transformarse en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD).

La maqueta del Espai Barça de Bartomeu que quiere modificar Laporta / FCB

La maqueta del Espai Barça de Bartomeu que quiere modificar Laporta / FCB

Durante la última intervención del CEO del Barça, Ferran Reverter, explicaron que esa cifra para financiar el proyecto responde a lo siguiente: "La reforma del Camp Nou costaría entre 800 y 900 millones de euros. A esta cantidad tenemos que añadir unos 300 o 400 millones de euros si queremos construir un nuevo Palau de primer nivel y el coste del entorno del estadio. Hemos encontrado el Camp Nou en una situación precaria, con más de 900 patologías que requerían una solución. De éstas, 124 eran urgentes, críticas”.

De acuerdo a la información compartida por la directiva del FC Barcelona, los 1.500 millones de euros  se dividen de la siguiente manera: 900 millones correspondientes al futuro Camp Nou, 420 millones al nuevo Palau Blaugrana, 100 millones que son para el área de urbanización, 60 millones de MPGM (Modificación del Plan General Metropolitano) y 20 millones que van directos para el Estadi Johan Cruyff. La institución catalana espera responder a esos gastos con una facturación anual de 200 millones por el nuevo estadio; una cifra superior a la que estimaba la junta anterior (150M).

No obstante, eso deja en una posición crítica a la junta directiva de Laporta, porque están permitiendo que Goldman Sachs tenga las llaves de la institución catalana. Cabe recordar que el préstamo solicitado de los 595 millones de euros por el FC Barcelona se divide de dos formas: El primero, por unos 300 millones, no tendrá que empezar a ser amortizado hasta verano de 2024; mientras que el resto se pagará en el año del vencimiento del préstamo, que será en 2032. De aprobarse los 1.500 millones para el Espai Barça en la Asamblea de Socios Compromisarios, hablamos de un crédito que deberá devolverse en 30 años. Varias décadas de dependencia con la mencionada empresa.

Laporta con Yuste en el viaje del Barça a Madrid / FC Barcelona

Laporta con Yuste en el viaje del Barça a Madrid / FC Barcelona

Transformación a SAD

El peligro más grande que existe en caso de no cumplir con el crédito del gigante americano es la inminente conversión a Sociedad Anónima Deportiva. En el entorno de Laporta ya no parece una utopía que el Barça deje un día de pertenecer a los socios para poder recibir inyecciones de capital de adinerados accionistas. De hecho, en la parte alta de Barcelona, las fuentes financieras mejor conectadas con la directiva actual ya tienen claro el modelo que el mandatario culé querría implantar: muy similar al del Bayern, donde entren grandes socios capitalistas pero se mantenga un porcentaje suficiente de acciones para mantener el control.

De esa forma, el FC Barcelona podría responder ante un hipotético impago a Goldman Sachs y, a su vez, detener el crecimiento de la deuda. Pero supondría el fin de un modelo que ha representado al club a lo largo de su historia. Todo dependerá evidentemente de la respuesta de los socios en la siguiente asamblea (17 de octubre), pero es una realidad que el riesgo de una transformación es cada vez más grande.

 
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