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Gerard Piqué con la camiseta del Andorra FC / EFE

Gerard Piqué con la camiseta del Andorra FC / EFE

El Andorra de Piqué, entre el ascenso de categoría y el de la polémica

El club del Principat está más cerca de subir a Segunda, pero se enfrenta a un ambiente de crispación

Carlos Domínguez @CarlosDomnguez1

12.05.2022 00:59h

4 min

Tras un esfuerzo titánico a lo largo de la temporada 2021-22, Gerard Piqué no está pudiendo ayudar al FC Barcelona en los últimos partidos de Liga. El capitán azulgrana lleva meses arrastrando unas molestias que, al agravarse, le han causado una tendinopatía del aductor largo del muslo izquierdo. Un problema que le ha llevado a descansar de forma obligada, aprovechando además que el Barça ya no se juega prácticamente nada en estas últimas jornadas. Pero Piqué es un ejemplo hiperbólico de cul inquiet, la típica persona que pocas veces concibe el término matar el tiempo y se dedica más bien a vivirlo intensamente. A sentirse útil, donde y como sea.

De ahí que pudiéramos verle este pasado fin de semana en el Principat d'Andorra, donde ejerció de presidente --practicando quizá para un futuro mandato culé-- y celebró en primera persona la victoria contra el Albacete. Un 3-1 que acerca a los andorranos al ascenso directo a Segunda División, porque era un triunfo ante un rival directo y, a falta de tres jornadas, suma 67 puntos por 65 del Villarreal B y 64 del Albacete. Sólo sube uno de forma directa, así que Gerard Piqué tenía motivos de sobra para festejar junto a Éder Sarabia, los jugadores y sus acompañantes de lujo: Iván de la Peña y Carles Puyol.

El caso es que el ascenso directo del Andorra, si finalmente se produce, difícilmente podrá ahuyentar la polémica y el ruido que se han generado en los últimos meses. Se ha hablado largo y tendido sobre el audio de Gerard Piqué a Rubiales insinuando un grupo más asequible para el club del Principado, y también de las condiciones especiales que llevaron al club a Primera RFEF, procedente de la antigua Tercera. Se ha hablado mucho más de todos esos líos externos que de lo que verdaderamente debería importar a la prensa deportiva: el rendimiento y los méritos sobre la cancha de un equipo que se ha ganado los buenos resultados a base de fútbol y goles.

La contaminación del ambiente

Y es que, aunque hasta la fecha lo haya conseguido, no será fácil para el Andorra mantenerse al margen de la controversia si logra ascender. Tras las informaciones y los audios que publicó El Confidencial, algunos medios contaminaron aún más el ambiente al preguntarse si la amistad entre Piqué y Rubiales podría comportar posibles favores arbitrales, fuese en la categoría que fuese. Éder Sarabia se pronunció sobre ello recientemente, hablando además de la turbia neblina en torno a Gerard Piqué en rueda de prensa: "No somos, ni de lejos, el equipo más beneficiado", defendió el antiguo segundo de Quique Setién en el Barça. "Es más, te diría que de los más perjudicados. Pero no por nada. No me suelo quejar de los árbitros, pero la realidad es que no nos han dado prácticamente nada", argumentó.

Piqué y toda la plantilla del Andorra en un acto público / Redes

Piqué y toda la plantilla del Andorra en un acto público / Redes

"Siempre he creído que los árbitros, al final, siempre quieren hacerlo bien. Ahora ha salido todo esto de Gerard, pero sería una falta de respeto para nosotros enfocarnos en esto y quitarle valor a todo lo que estamos haciendo", dijo, mostrándose convencido de que el Andorra y sus jugadores, junto a Piqué, recibirán el cariño de los demás adversarios y sus respectivos aficionados en Segunda División, llegado el caso del ascenso. "Creo que la gente que sigue la categoría lo sabe perfectamente. Estamos aquí por méritos propios. Todos los partidos estamos en un nivel de notable o excelente. Todo lo que hemos hecho este año nos lo hemos ganado en el campo".

Piqué y una apuesta arriesgada

Aunque no sólo sobre el césped. Especialmente gracias a la apuesta económica y estratégica de la empresa de Piqué, Kosmos, que en 2018 convirtió al FC Andorra en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) con el objetivo de convertirse en un club referencia en España. Cuando la entidad pasaba por una profunda crisis económica, el futbolista azulgrana aportó el capital necesario para salvar al equipo de la desaparición y cimentar las bases de un proyecto de futuro, que en casi cuatro años está confirmando su viabilidad.

A finales de ese mismo año 2018, la entidad andorrana entró en Segunda División B tras comprar la plaza vacante que dejó el Reus Deportiu al ser expulsado de la competición. Y desde entonces, se ha potenciado la competitividad del equipo otorgándole el estilo de juego del FC Barcelona gracias a la apuesta por jugadores formados en La Masia, como es el caso de Adrià Vilanova, Martí Riverola, Roger Riera o Dani Morer. Esa espiral ascendente permitió la captación de nuevos sponsors y, al mismo tiempo, la aparición de nuevas vías de ingreso.

Gerard Piqué junto a Nacho Castro en Andorra / EFE

Gerard Piqué junto a Nacho Castro en Andorra / EFE

Un crecimiento exponencial

Kosmos promovió proyectos como el Balloon World Cup, la retransmisión de la Copa América en la plataforma Twitch o la compra de un equipo profesional de eSports. Actualmente el club tricolor cuenta con un presupuesto muy parecido al de la campaña 2020-2021, que fue de 1,5 millones de euros. En el primer año de la pandemia, el Andorra se hizo con distintos colaboradores como Gol Solidari, Estrella Damm, Anyós Park o Pyrenees Andorra. Además, otra institución célebre como la entidad bancaria Morabanc firmó como patrocinador principal del club.

A día de hoy el FC Andorra cuenta con una masa social que se acerca a los 600 abonados, cien más que el curso anterior, y actualmente el accionariado está liderado por Kosmos, que posee el 56% del club. El resto del porcentaje corresponde a Clayton, una compañía andorrana liderada por los empresarios Higini Cierco y Francesc Destree. Una profesionalización que está llevando a la entidad andorrana hacia arriba y sin freno, como un cohete. La próxima temporada es cada vez más probable que veamos al equipo tricolor en Segunda División. Y, quizá, silbado por todas las aficiones rivales en sus respectivos estadios. Es lo que implica estar bajo el ala protectora de un Gerard Piqué querido por muchos... pero igualmente odiado por muchos otros.

 
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