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Gerard Piqué se lamenta durante el partido frente al Girona / EFE

Gerard Piqué se lamenta durante el partido frente al Girona / EFE

Piqué condena al Barça contra el Girona en un partido descontrolado

El Barça consigue sumar un punto tras remontar el marcador en un partido condicionado por la expulsión de Lenglet y que se incomodó por momentos

Claudia Granja @c_granjafranch

23.09.2018 23:09h

3 min

El Barça ha conseguido sumar un punto en el primer derbi catalán de la temporada tras empatar fente al Girona (2-2). Un encuentro que se incomodó según fueron pasando los minutos. Llegó la ahora de las rotaciones y Valverde cumplió con las expectativas. Arthur y Arturo Vidal acompañaron a Busquets en la medular y Lenglet hizo lo propio con Piqué en su primer examen de azulgrana con vistas al encuentro frente al Tottenham de la Champions League

Con el Girona sometido en su campo y el Barça con el control total del partido, pese a alinear a una medular completamente nueva, el Barça se puso por delante en el marcador tras un gol de Leo Messi con el que acompañó a su nuevo récord --el jugador extranjero con más apariciones en la Liga de la historia-- tras un asistencia de Arturo Vidal en el minuto 19. 

El Girona se mantuvo fiel a su estilo, una propuesta defensiva muy marcada (5-2-3) y con Portu y Stuani preparados para salir a la contra. Un guión azulgrana que, quién sabe, hubiera acabado con un final distinto. 

Cambio inesperado de planes

Con todo el Camp Nou y el barcelonismo expectantes ante la aparición de sus nuevas incorporaciones, Lenglet cumplió con garantías hasta el minuto 35. Sacó el codo a pasear en una disputa con Pere Pons y el colegiado Gil Manzano interpretó intencionalidad en la jugada. Con 10 a falta de 60 minutos de partido.

Busquets protesta a Gil Manzano la expulsión de Lenglet / EFE

Busquets protesta a Gil Manzano la expulsión de Lenglet / EFE

Ernesto Valverde quiso esperar. Mandó a Umtiti a calentar rápidamente, pero a falta de tres minutos para la media parte cambió de opinión. Algo de lo que debe arrepentirse el técnico tras ver el gol del empate de Stuani en el 45. Error garrafal de Piqué --lento y pasivo-- ante un delantero que no perdona. 

A remolque

Con Dembelé sacrificado a la media parte para dar entrada a Umtiti en el eje de la zaga, el Barça volvió a verse bajo las cuerdas. En el 51, Stuani volvió a desmontar los planes de Valverde, en otro error defensivo de Piqué. El central no quiso hacer penalti a Portu, que se topó con Ter Stegen en el uno contra uno, pero que no pudo hacer nada frente al obús que se sacó de la chistera Stuani en la frontal a portería vacía. 

Desde entonces, el Girona tuvo el encuentro por la mano, con un Barça superado y sin llegada y, además, por debajo en el marcador. El Txingurri volvió a su personalidad habitual y recurrió a un banquillo repleto de estrellas. 

Efecto titulares

Rakitic y Coutinho fueron los elegidos en detrimento de Arthur y Arturo Vidal. Volvió el centro del campo titular y volvió el dominio azulgrana pese a estar en inferioridad numérica. Cuatro minutos más tarde, llegó el empate para el Barça después de una jugada de Messi que culminó Piqué para enmendar sus errores defensivos e intentar una remontada que finalmente no llegó.  

El plan B de Valverde surgió efecto inmediato, algo que quizás refuerza su tesis. ¿Es demasiado conservador por naturaleza o su banquillo todavía no está preparado? Es obvio que la expulsión cambió el rumbo del partido, pero no hay un centro del campo como el titular. Los primeros 15 minutos de la segunda parte fueron un descontrol que dio vida y oxígeno al Girona.

Monólogo sin recompensa

El Barça volvió a encerrar a los chicos de Eusebio Sacristán en campo propio, pero pese a los intentos de Coutinho desde la media distancia, los tiros libres de Messi, las jugadas desde la banda de Jordi Alba, el Barça no obtuvo la recompensa final que quería. Un punto que sabe a poco y que vuelve a poner al Madrid empatado a puntos en la clasificación. 

Una foto de Piqué celebrando su gol frente al Girona / EFE

Una foto de Piqué celebrando su gol frente al Girona / EFE

Un resbalón que confirma las dos caras del Barça. Fluidos e inspirados en ataque --pese al mal momento de Suárez, sin gol, ni influencia en el juego-- y frágiles y confiados en defensa. Un punto que debe alertar al equipo. El escudo no es suficiente para defender y deberán aplicarse a fondo si quieren sobrevivir lo que queda de Liga y, sobre todo, en Europa. 

 

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