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El vicepresidente cuarto del Barça, Quique Tombas, y el exvicepresidente económico Javier Faus / FOTOMONTAJE DE CULEMANÍA

El vicepresidente cuarto del Barça, Quique Tombas, y el exvicepresidente económico Javier Faus / FOTOMONTAJE DE CULEMANÍA

Quique Tombas, el directivo que aspiraba a ser como Javier Faus

El vicepresidente económico del Barça tiene una gran responsabilidad de cara al futuro del club

Víctor Malo @VMalo8

22.11.2018 14:17h

3 min

El entorno barcelonista está repleto de similitudes y contradicciones. Ambiciosas personalidades que aspiran a ganar protagonismo en la dirección del denominado tejido deportivo de Barcelona y altivos egos que, en ocasiones, desencadenan peligrosas luchas de ismos.

Ocurrió en el pasado con la rivalidad entre nuñistas y cruyffistas, una guerra abierta que con los años mutó en la feroz batalla representada por laportistas y rosellistas. Hoy, el Barça debe aspirar a pasar página para que la masa culé vuelva a remar unida en una misma dirección.

No es un reto fácil, debido a la idiosincrasia que desde tiempos inmemoriales caracteriza al aficionado azulgrana: siempre sufridor, crítico y exquisito. Sin embargo, las próximas elecciones a la presidencia, en 2021, deben servir para consolidar una hoja de ruta basada en el todos a una.

Bartomeu, conciliador 

Josep Maria Bartomeu, el actual presidente del Barça, es mucho más discreto que sus dos predecesores y, aunque inevitablemente tomó partido en esa guerra formando parte del bando rosellista, bajo su presidencia ha tendido algunos puentes. Especialmente, con los Cruyff.

Construir, y no destruir, es la premisa principal que debe empujar al club en su ambicioso reto de expansión global y crecimiento financiero. Siempre con el proyecto deportivo por bandera. El estilo azulgrana es único en el mundo. Una seña de identidad irrenunciable.

Una foto de Josep Maria Bartomeu en el homenaje a Cruyff de 2016 / EFE

Una foto de Josep Maria Bartomeu en el homenaje a Cruyff de 2016 / EFE

Para lograr estos objetivos, un buen presidente debe rodearse de buenos ejecutivos y directivos. Es ahí donde entran en juego personalidades como las de Enrique Tombas y Javier Faus. Curiosamente, el primero va tras los pasos del segundo en algunos aspectos. Sin embargo, todavía le queda camino por recorrer. Valga como ejemplo el reciente resultado de las elecciones a la presidencia del Reial Club de Tenis de Barcelona.

Tombas se queda fuera del Tenis Barcelona

Tombas iba de vicepresidente de la candidatura continuista, encabezada por Werner Knuth, pero no lograron el objetivo. Josep Jordi Cambra, hermano del exdirectivo del Barça en tiempos de Núñez y candidato a la presidencia del club en 1989 Sixte Cambra, se impuso en las votaciones.

Quique, como le conocen sus allegados, perdió la batalla que ganó Faus 10 años antes –previamente, incluso, a su vuelta al FC Barcelona de la mano de Sandro Rosell, en 2010– como vicepresidente del hasta ahora presidente del Tenis Barcelona, Beto Agustí.

Sin embargo, Tombas sí que puede presumir de haber logrado heredar el cargo que Faus dejó vacante en 2015 como vicepresidente económico del Barça. Una posición que ostentó de forma provisional Susana Monje y que pocos quieren.

La responsabilidad de ser vicepresidente económico 

La responsabilidad que entraña semejante cargo es a menudo rehuida por el resto de directivos. Ello explica que, finalmente, la haya asumido un directivo de la nueva hornada de Bartomeu, que justo entró en la junta en las elecciones de 2015.

Sandro Rosell y Javier Faus, cuando ambos eran presidente y vicepresidente económico del Barça / EFE

Sandro Rosell y Javier Faus, cuando ambos eran presidente y vicepresidente económico del Barça / EFE

No llegó a coincidir con Faus en la directiva, pero se conocían de antes. Tombas ya llevaba algunos años implicado con la entidad desde la comisión económica. Su perfil, “más moderado” que el de Faus, según comentan en la directiva, ha caído en gracia.

Expliamos recientemente en Culemanía los buenos feelings que desprende Quique, agasajado por la junta actual –cosa que es menos fácil de lo que puede parecer– e, incluso, por miembros de la oposición, algo mucho más impensable.

Grau, el aliado de Tombas fuera de la directiva 

Sin embargo, la verdadera labor de Tombas se juzgará con el devenir de los resultados económicos del club en un momento delicado. La deuda está disparada y, pese al elevado nivel de ingresos, hay demasiadas inversiones pendientes.

Quique Tombas y Òscar Grau antes de presentar los presupuestos del Barça / EFE

Quique Tombas y Òscar Grau antes de presentar los presupuestos del Barça / EFE

Quique debe trabajar duro y mostrar un perfil fuerte por el bien del club. El director general, Òscar Grau, está llamado a ser su mayor apoyo. Ambos deben remar por la estabilidad de un club que juega con fuego cada vez que afronta un fichaje y amplía la deuda.

Faus, el directivo que se enfrentó a Messi 

Faus, criticado por algunos y elogiado por otros, logró salir airoso y con unos buenos resultados financieros. Ello le costó, no obstante, enfrentarse al todopoderoso Leo Messi.

Nadie espera de Tombas que haga lo mismo. Ni ha entrado en la presidencia del Tenis Barcelona ni, probablemente, se enfrente nunca a Messi. Pero en tanto sea vicepresidente económico del club deberá velar con mano de hierro por la estabilidad económica de un Barça que crece sin parar.

Messi carga contra Javier Faus

 

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