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Los jugadores del Barça, lamentando la derrota contra el Granada | EP

Los jugadores del Barça, lamentando la derrota contra el Granada | EP

Un Barça infantil renuncia al liderato de la Liga contra el Granada

Los culés se dejaron sorprender por los nazarís en el Camp Nou y ya no dependen de ellos mismos para ganar el campeonato

Sergio Cabanelas @SCabanelas10

29.04.2021 20:56h Actualizado: 29.04.2021 21:01 h.

2 min

¡Jarro de agua fría! El Barça de Koeman renunció al liderato de la Liga, después de dejarse sorprender por el Granada (1-2) en el Camp Nou. Los culés dominaron por completo el choque, pero no cerraron el marcador a tiempo. Y lo acabaron pagando en una segunda mitad en que los nazarís, en dos contraataques, remontaron el gol de Messi y complicaron el campeonato al cuadro blaugrana. Koeman fue expulsado por protestar. 

Messi pulveriza la armadura nazarí

Ronald Koeman apostó por rotaciones en el posiblemente encuentro más decisivo de la temporada. Sacrificó a Pedri y Lenglet, con evidentes síntomas de fatiga física, y se atrevió con Ilaix Moriba y Umtiti de inicio. Un planteamiento que le salió bien al técnico holandés. Y es que precisamente estos dos bombazos fueron de los futbolistas más destacados del cuadro culé durante los primeros 45 minutos. 

Una primera mitad con un guión muy claro. El Barça dominó por completo el balón, ante un Granada que optó por plantear una robusta armadura defensiva, con dos líneas muy juntas de cinco futbolistas, mientras buscaba alguna mínima oportunidad al contraataque. 

Una estrategia que puso en problemas al cuadro blaugrana, incapaz de combinar en posiciones ofensivas y de protagonizar ocasiones claras. Un contexto invariable que destrozó el de casi siempre, Leo Messi. El argentino, tras una estratosférica combinación con Antoine Griezmann, acercó al Barça al liderato. 

Los jugadores del Barça, celebrando el gol contra el Granada | FCB

Los jugadores del Barça, celebrando el gol contra el Granada | FCB

Un tanto que no cambió el planteamiento de los de Diego Martínez, que priorizaban no recibir más goles y seguir con opciones, antes que lanzarse con todo a por el empate. Lo que comportó que pese al 1-0, los de Koeman siguiesen llevando por completo la iniciativa, y avasallando la portería Aarón. No obstante, finalmente y pese a llegar alguna oportunidad clara más, el enfrentamiento llegó al descanso completamente abierto, y con ventaja por la mínima de los locales. 

Jarro de agua fría

Tras el paso por los vestuarios, la dinámica fue prácticamente la misma. El Barcelona puso una marcha más en su juego, lo que le llevó, durante los primeros minutos, a tener varias ocasiones claras de sentenciar el encuentro. No obstante, no estuvieron acertados en los últimos metros.

El partido parecía controlado, pero el marcador era corto. Cualquier error podía meter de nuevo al Granada en el partido. Y así fue. Mingueza tuvo su primer error del encuentro, y lo aprovechó Darwín Machís para superar a Ter Stegen, y empatar el choque en su primera aproximación. 

Los jugadores del Granada, celebrando su gol ante el Barça | EFE

Los jugadores del Granada, celebrando su gol ante el Barça | EFE

El encuentro se complicó de forma inesperada a los culés. Y todavía se puso más en contra con la expulsión de Ronald Koeman por protestar al cuarto árbitro. Para buscar la victoria, el holandés movió el banquillo y sacó a Pedri y Dembelé. Acumuló futbolistas en ataque y encerró al Granada en su área. 

Los minutos pasaban y la sensación era que el resultado complicaba mucho la Liga al Barça. Necesitaban un gol. Pero en cambio, este planteamiento lo que hizo era que los culés descuidasen su defensa. Y lo aprovechó en un nuevo contraataque Jorge Molina para remontar el encuentro. Un auténtico jarro de agua fría. 

Y esta vez, a diferencia de la semifinales de la Copa del Rey, la épica no acompañó al Barcelona. Los culés, mansos en la segunda mitad, se dejaron remontar por el Granada y se complican y mucho la Liga. El barcelonismo ha pasado de 100 a 0 en pocas horas. La derrota obliga a los de Koeman no solo a ganar las cinco finales que quedan, sino rezar porque los aspirantes pierdan puntos. Complicado. 

 
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