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Una foto de Ernesto Valverde / EFE

Una foto de Ernesto Valverde / EFE

Valverde discute la política de Abidal en el Barça

Las decisiones del técnico evidencian una falta de comunicación

08.10.2018 20:28h Actualizado: 08.10.2018 20:30 h.

2 min

Ernesto Valverde parece haber dado con la tecla para que el dibujo del Barça sobre el césped funcione correctamente. O, por lo menos, para que aguante hasta el próximo mercado de fichajes en el que Eric Abidal deberá ponerse las pilas.

Han sido dos partidos consecutivos en los que el extremeño ha utilizado el mismo once y parece que va a seguir siendo así en los próximos encuentros. A excepción, claro está, de cambios puntuales como el que se vio el pasado domingo en Mestalla en el que dio entrada a Vermaelen por Lenglet.

Más allá de decisiones tácticas o de mantener enchufados a todos los miembros de la plantilla, por lo menos los que son de su agrado, Ernesto Valverde dejó claro que algunos de sus pupilos están ahí más por imposición que por petición suya.

Fuera del plan

Durante la pasada ventana de transferencias, el secretario técnico azulgrana vio dos oportunidades de mercado y no dudó en hacerse con ellas. Para el ataque creyó que Malcom podría ofrecer mayores alternativas y cuando el jugador estaba a punto de firmar con la Roma apareció para llevárselo.

Malcom en una acción del partido de pretemporada Barça-Milan / EFE

Malcom en una acción del partido de pretemporada Barça-Milan / EFE

Eric Abidal trabajó para reforzar el centro del campo del Barça, pero las dificultades que presentaban las contrataciones de Pogba o Rabiot, nombres que sonaron con fuerza, le llevaron a optar por una vía más práctica: Arturo Vidal. Un veterano al que el Bayern de Múnich no le puso trabas para salir rumbo al Camp Nou.

Ninguno de ellos fue una petición expresa de Valverde, pues para la zona ofensiva ya contaba con cuatro atacantes de garantías y para el centro del campo las necesidades atendían más a una cuestión de equilibrio entre las líneas que de contundencia.

Sin minutos

Si bien Arturo Vidal fue tanteado y se presentaba como la apuesta más segura para encarar el partido contra el Tottenham, partido clave tras los malos resultados cosechados previamente, Ernesto Valverde optó por Arthur. Y acertó.

Las sensaciones que dejó el ex de Gremio fueron buenas y le dieron al técnico azulgrana la excusa perfecta para olvidarse del chileno más allá de momentos puntuales.

Arturo Vidal recibe instrucciones de Valverde durante un partido del Barça / EFE

Arturo Vidal recibe instrucciones de Valverde durante un partido del Barça / EFE

El caso de Malcom es más diferente. Las necesidades en ataque son muy distintas a las de la medular y con Messi, Luis Suárez, Coutinho y Dembélé, el extremeño las tiene cubiertas. La duda sobre quién debía estar en el once recaía sobre el brasileño y el francés, dejando a Malcom en fuera de juego.

Que el ex del Girondins no era del agrado de Valverde se presuponía por los escasos minutos de juego que el técnico le brindaba. A su vez, la posibilidad de que Malcom aún necesitara un tiempo para adaptarse al equipo se esfumó en el momento en que se quedó fuera de las convocatorias para los enfrentamientos contra el Athletic Club, el Tottenham y el Valencia. Tres veces consecutivas y todas ellas por decisión técnica.

Falta de comunicación

Ernesto Valverde aquejaba falta de equilibrio en unas primeras jornadas en las que tuvo que inventar opciones donde no las había, dando a entender que las peticiones dirigidas a la dirección deportiva no habían sido atendidas.

Una foto de archivo de Éric Abidal en el palco del Camp Nou / EFE

Una foto de archivo de Éric Abidal en el palco del Camp Nou / EFE

Los casos de Arturo Vidal y Malcom muestran una cierta descoordinación entre Eric Abidal y el entrenador. Si bien siempre deben atenderse las opciones y las oportunidades que ofrece el mercado, el actuar por separado puede ser demasiado perjudicial para los intereses del Barça.

 
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