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Gerard Piqué y Luis Rubiales, involucrados en los polémicos negocios de la RFEF / CULEMANÍA

Gerard Piqué y Luis Rubiales, involucrados en los polémicos negocios de la RFEF / CULEMANÍA

La relación Piqué-Rubiales es de “alto riesgo” en el mundo compliance

Los negocios entre el jugador y el presidente de la RFEF son criticados

Ángel Álvarez

27.04.2022 00:11h

3 min

Los audios entre Gerard Piqué y Luis Rubiales siguen dando de hablar. La polémica situación que protagonizaron las mencionadas figuras ha causado un enorme malestar en el sector del fútbol, especialmente porque etiquetan sus negocios como poco éticos y que representan un claro conflicto de intereses. En este sentido, dentro de la World Compliance Association son contundentes con respecto a la importancia de contar con un programa empresarial que pueda controlar ese tipo de acuerdos.

Dicha asociación está formada por diferentes profesionales y organizaciones, los cuales buscan la evaluación de las diferentes actividades realizadas por los empleados, colaboradores o cualquier persona relacionada con una entidad en concreto. Todo el caso relacionado entre Piqué y Rubiales ha despertado el interés de la World Compliace Association, que no duda en catalogar esos negocios como de “alto riesgo” por la posibilidad de incurrir en “delito de corrupción de negocios”.

Luis Rubiales, Sergio Ramos, Gerard Piqué y Fernando Hierro / RFEF

Luis Rubiales, Sergio Ramos, Gerard Piqué y Fernando Hierro / RFEF

Felipe García, abogado y miembro de la mencionada asociación ha detallado que “esto en cualquier programa de compliance serio habría generado, al menos, una alarma o bandera roja, las relaciones entre un regulador y un jugador en activo de fútbol y su empresa”. Además, añadió que “de contar con un programa de cumplimiento completo, y una política clara de conflictos de interés, tanto Kosmos, como la Real Federación Española de Fútbol como el propio FC Barcelona, habrían impedido las negociaciones y firma en la forma que se han hecho. Al final, se ha demostrado que, en algunas organizaciones, la cultura de compliance todavía no ha calado”.

Las compliance officer señaladas

Hay que recordar que los negocios entre Piqué y Rubiales comenzaron a mediados del 2019, cuando el jugador del Barça estaba trabajando en la idea de llevar la Supercopa de España fuera del territorio nacional. Por aquel entonces, la encargada de llevar el control interno en la Real Federación Española de Fútbol fue Elvira de Andrés, una abogada que desde el 2018 ha estado involucrada con el organismo de fútbol.

Mientras que en el FC Barcelona la compliance officer de ese año fue Noelia Romero. Su caso es un poco más particular, tomando en cuenta que comenzó en febrero del 2019 y posteriormente fue cesada por el club en junio de 2020, aunque terminó por denunciar ese caso en los juzgados, siendo declarado como un despido improcedente por parte de la junta de Josep Maria Bartomeu.

La antigua 'compliance officer' del Barça, Noelia Romero, en un viaje / FACEBOOK

La antigua 'compliance officer' del Barça, Noelia Romero, en un viaje / FACEBOOK

De acuerdo a lo establecido por los miembros del World Compliace Association, ambas figuras debieron frenar de manera inmediata las negociaciones entre las dos partes. Actualmente Piqué y Rubiales se escudan sobre la legalidad de cada una de esas acciones, pero la realidad es que el conflicto de intereses está muy presente en los acuerdos que alcanzaron hace casi tres años.

Atienza, el nuevo compliance officer del Barça

Toda esta polémica ha puesto sobre la mesa el nombre de Sergi Atienza, que fue nombrado hace pocas semanas como compliance officer de la entidad azulgrana. Se trata de un amigo personal de Joan Laporta, que durante más de siete años compartió despacho con él en la Avenida Diagonal, donde el actual presidente culé trabaja junto a su socio Xavier Arbós.

Atienza está obligado a ser una figura importante dentro del FC Barcelona, en especial para evitar que casos como el Piqué-Rubiales dañen la imagen de la institución. Pero las dudas se posan sobre su cargo, tomando en cuenta la relación que mantiene con el presidente del Barça. Lo más recomendable es que la persona encargada de mantener el control interno sea ajena a los demás trabajadores del club, pero Laporta prefiere optar por rodearse de su círculo de confianza en estos puestos tan fundamentales.

 
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